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Elucubraciones: La reconfiguración de Morena

Por El Gato Filósofo

Yo siempre lo he dicho, y sé que mucha gente piensa lo mismo, que en política, las casualidades no existen y las filtraciones, mucho menos. En los últimos días ha comenzado a tomar fuerza una versión que, en realidad, lleva meses cocinándose a fuego lento: la eventual salida de Luisa María Alcalde de la dirigencia nacional de Morena y la posible llegada de Ariadna Montiel como su relevo.

No es una historia nueva, pero sí una que parece acercarse a su desenlace, pues, desde hace tiempo, en distintos círculos políticos se cuestiona el desempeño de Alcalde al frente del partido. No por falta de reflectores sino, según sus críticos, por una conducción que habría privilegiado una agenda más cercana a los viajes, las excentricidades y ciertos lujos que a la operación política que exige un partido en constante tensión interna. Dicho de otra manera; más presencia que resultados. Por supuesto, estas versiones nunca han sido asumidas oficialmente, pero bien dicen que, cuándo el río suena es porque agua lleva.

En ese contexto, la irrupción de Citlalli Hernández Mora en una posición fortalecida dentro del partido no ha pasado desapercibida. Hay quienes aseguran, con esa seguridad que sólo dan los rumores bien alimentados, que su llegada responde a una necesidad urgente de reordenar el tablero interno y, de paso, acotar el margen de maniobra de la actual dirigencia. Traducido al lenguaje político; quitar poder sin necesidad de hacerlo evidente.

Si a eso se suma el nombre de Ariadna Montiel como posible relevo, el mensaje parece bastante claro. Morena no sólo estaría pensando en cambiar de rostro, sino en modificar el estilo de conducción de cara a al proceso electoral del 2027 que, aunque todavía luce lejano en el calendario, ya comenzó en los hechos y es que, si algo ha demostrado Morena en los últimos años es que sus batallas más complejas no están en la oposición, sino en su propio interior.

El eventual relevo en la dirigencia nacional podría leerse, entonces, como un intento de fortalecer la estructura partidista, disciplinar a sus cuadros y evitar que las disputas internas terminen por desgastar su capital político. Una especie de ajuste preventivo antes de que las fracturas se vuelvan irreparables. Y si el reacomodo es nacional, sería ingenuo pensar que no tendrá réplicas en lo local.

En San Luis Potosí, por ejemplo, también circulan versiones en el mismo tono; que Rita Ozalia Rodríguez Velázquez ya está con un pie fuera de la dirigencia estatal. Nada confirmado, por supuesto, pero suficientemente repetido como para no ignorarlo. Al final, en Morena los relevos rara vez son aislados, suelen formar parte de movimientos más amplios.

De concretarse estos cambios, el partido entraría en una nueva etapa, una donde el margen para la improvisación se reduzca y donde las decisiones, incluidas las candidaturas, respondan menos a la inercia y más a una estrategia centralizada. O al menos, esa parece ser la intención.

Ahora, conviene preguntarse si este proceso logrará realmente fortalecer a Morena o si, como ha ocurrido en otras ocasiones, terminará abriendo nuevas grietas. Reorganizar un partido no es sólo cambiar nombres; es alterar equilibrios, desplazar intereses y, sobre todo, redefinir lealtades.

Rumbo a 2027, Morena parece estar apostando por cerrar filas. Falta ver si lo consigue o si, en el intento, descubre que el verdadero desafío no era la oposición, sino su propia complejidad interna.

Cavilaciones:

Primera: Y a propósito de Morena y de Rita Ozalia, el nombre de César N quizá no le dice nada, pero era, hasta hace poco, uno de los asistentes favoritos de la dirigente estatal. Hoy, ese hombre está en prisión; Rita Ozalia lo acusó inicialmente de robarle una bolsa con dos millones de pesos y, luego, asesorada por personal de la Fiscalía General del Estado, cambió los detalles. Presuntamente, los dos millones de pesos en efectivo que le habría robado su colaborador correspondían a la venta de quesos de las cremerías que posee la familia Rodríguez Hernández en Ciudad Valles. La trama le va a estallar en la cara a la fiscal. La historia completa la tienen mis amigos de Código San Luis. Esperen noticias.

Segunda: Con la novedad de que el diputado federal Óscar Bautista Villegas buscará la presidencia municipal de Rioverde. Su contrincante será Leobardo Guerrero, quien aparece como el gallo de Morena. A Leobardo le ganó a la mala Arnulfo Urbiola y su cártel. El mismo día de la elección, lo encarceló, le inventó una infracción de tránsito y luego, con hordas de sicarios mafiosos, hizo el fraude amenazando gente y, en algunos casos, embarazando urnas. En Rioverde, todo indica que la gente ha despertado y no quiere otro malhechor al frente de la comuna ¡Que Dios reparta suerte!

Tercera: Hace algunos meses, circuló la versión de que la legendaria empresa Aguas de Lourdes estaba a la venta. Hubo negociaciones y acuerdos preliminares, pero un pajarito le dijo a este felino que aparecieron dos superhéroes y salvaron a la compañía de una catástrofe. Bien por ellos ¡Miau!

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