
En un nuevo episodio de la escalada de tensiones comerciales y tecnológicas entre las dos mayores economías del mundo, el Ministerio de Comercio de China anunció la prohibición total de exportar productos de «doble uso» (con aplicaciones tanto civiles como militares) a 10 empresas estadounidenses vinculadas estrictamente al sector de defensa y a la minería de tierras raras.
La medida, de efecto inmediato, prohíbe además que empresas o individuos de terceros países transfieran suministros de origen chino a las firmas sancionadas. De acuerdo con el gobierno de Pekín, esta decisión busca salvaguardar la seguridad nacional y los intereses estratégicos del país.
El anuncio de Pekín llega como una respuesta proporcional tras las recientes restricciones impuestas por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, que a principios de este mes sumó a gigantes tecnológicos chinos como Alibaba, Baidu y BYD a su «Lista de Empresas Militares Chinas» (conocida como lista 1260H), bloqueándoles el acceso a contratos de defensa estadounidenses.
«La medida adoptada por Pekín es una respuesta a la práctica maliciosa y a la expansión indebida del gobierno de Estados Unidos de sus listas negras», señaló el Ministerio de Comercio chino en un comunicado oficiales.
El bloqueo de suministros apunta de manera directa a contratistas aeroespaciales, fabricantes de drones y especialistas en materias primas clave para el Pentágono. Entre las 10 empresas sancionadas se encuentran:
Red Cat Holdings y Teal Drones (fabricantes de drones militares).
MP Materials y USA Rare Earth (minería y procesamiento de tierras raras).
Oshkosh Defense (fabricación de vehículos tácticos militares).
Ball Aerospace & Technologies, IMSAR, Jaia Robotics, AVEOX y L3Harris Maritime Services.
El golpe económico no se limitó a los controles de exportación. De manera paralela, el Ministerio de Finanzas de China emitió una directiva que prohíbe a todas las entidades gubernamentales y agencias de contratación pública adquirir productos de otras 46 firmas estadounidenses, afectando directamente a filiales y divisiones de grandes corporaciones armamentísticas como Lockheed Martin, Raytheon y General Dynamics.
Analistas internacionales señalan que, aunque el impacto inmediato para algunas de estas empresas norteamericanas podría ser principalmente simbólico debido a que no operan de forma directa en el mercado interno chino, la restricción de materiales críticos —como las tierras raras, indispensables para la fabricación de alta tecnología y armamento— podría generar cuellos de botella en las cadenas de suministro de defensa de EE. UU. a mediano plazo.
La medida frena el frágil optimismo generado tras la reunión del mes pasado entre los presidentes Xi Jinping y Donald Trump, demostrando que la rivalidad estratégica y el control de la propiedad tecnológica siguen rigiendo la agenda bilateral de ambas superpotencias.
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