
El reconocido profesor de ciencia política de la Universidad de Chicago, John Mearsheimer, ha vuelto a sacudir el debate sobre la política exterior estadounidense con un análisis pesimista sobre el conflicto en curso en Oriente Medio. Según el académico, lejos de debilitar a la República Islámica, la estrategia de Washington ha terminado por fortalecer a su adversario, al tiempo que ha fracturado la alianza estratégica con Israel.
En sus declaraciones más recientes, Mearsheimer sostiene que los esfuerzos militares liderados por Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, no han logrado los objetivos estratégicos planteados. Para el autor de La tragedia de la política de las grandes potencias, el intento de forzar un «cambio de régimen» mediante la presión aérea y militar ha sido contraproducente.
«La historia muestra que cuando un país es atacado bajo la bandera del cambio de régimen, la población tiende a unirse en torno a su liderazgo», señaló el académico, enfatizando que las acciones militares actuales solo han servido para aumentar la cohesión interna dentro de Irán.
Uno de los puntos más críticos del análisis de Mearsheimer es el impacto del conflicto en la relación entre Washington y Tel Aviv. A pesar de los esfuerzos conjuntos, el politólogo sugiere que la alianza —tradicionalmente considerada la piedra angular de la estabilidad regional para Estados Unidos— ha sufrido un desgaste significativo.
Mearsheimer sostiene que la percepción de que la cooperación entre ambos países crea un entorno más seguro es un «mito». Según su perspectiva, la estrategia actual ha colocado a Estados Unidos en una posición vulnerable, al quedar estrechamente ligado a las políticas de seguridad de Israel, las cuales, a su juicio, no siempre coinciden con los intereses estratégicos a largo plazo de los estadounidenses.
El académico reiteró su crítica hacia la corriente política que ve a los aliados como piezas incuestionables. Mearsheimer argumenta que, desde la óptica del «realismo ofensivo», las potencias deberían priorizar sus propios intereses de seguridad sobre las ideologías o las metas expansivas de sus aliados.
Mientras el conflicto continúa dominando los titulares internacionales, la postura de Mearsheimer se perfila como una de las voces disidentes más fuertes, advirtiendo que la escalada actual no solo no ha logrado frenar las ambiciones de Teherán, sino que ha alterado profundamente el equilibrio de poder y las alianzas históricas en la región.