Este viernes 26 de julio comienza la historia final para elegir al precandidato o precandidata de MORENA a la gubernatura de San Luis Potosí, presuntamente prometida al huasteco Gerardo Sánchez Zumaya.
Zumaya es un novel político, ignorante de los problemas de la entidad y apuntalado por un grupo que no busca el poder; busca venganzas por supuestos agravios que les propinó el gallardismo, al que sirvieron y traicionaron como vulgares Judas.
Los viejos lobos de mar ven a un delfín joven, carnoso y con dinero, y se apersonan a ofrecerle información, contactos, proyección y expedientes; pero nadie le habla de cómo construir el andamiaje que le permita ganar la elección, cuya primera gran aduana es su propio partido.
Podríamos decir que Zumaya es el candidato de los hombres y mujeres hambrientos de venganza, que pretenden usarlo sin recato, amén de que también jugarán sus vínculos con Andrés Manuel López Beltrán y Adán Augusto López.
A Zumaya lo han llevado a disparar en redondo, pensando que tiene muchos pantalones. Es así como ataca a propios y extraños. Rita Ozalia Rodríguez, dirigente de MORENA, es su primera víctima. Tan es así que Rita tiene bien advertidos a sus subordinados: «Si apoyan al huasteco, habrá consecuencias».
En la lista de ataques están también potenciales adversarios de oposición, como Enrique Galindo, al que acusa de deberle dinero porque no le pagó una obra que presuntamente realizó durante su primer periodo como alcalde de la capital.
Zumaya puede tener un millón de seguidores en redes sociales y sus adversarios un millón de mentadas de madre, pero esa gente no vota, no cuida casillas y no genera trabajo en tierra.
Y mientras el huasteco aparece como el «ungido», sus cercanos pelean por su oído y por un asiento en su camioneta. Personajes como Tatiano Pérez y José Luis Urban Ocampo causan urticaria a quienes buscan acercarse, amén de su vocero y sus sicarios digitales.
La alianza política que gobierna México nunca ha funcionado en San Luis Potosí. Aquí parece un grupo Montessori, donde cada quien hace lo que conviene a sus intereses, no al proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum, de por sí agobiada por los problemas con gobernadores morenistas vinculados al crimen organizado e investigados por el gobierno de Estados Unidos.
Ricardo Gallardo está convertido en la obsesión de quienes buscan sucederlo. Lo odian y lo desprecian con tal fuerza que eso les impide razonar y generar hojas de ruta que les garanticen el triunfo.
Por gracia de Dios, piden al diablo que la presidenta lo reprenda y mueven una corriente de opinión para acusarlo de todo lo terrible que hay en el mundo.
Insisten en posicionar que tiene una investigación en Estados Unidos y que vendrán por él de un momento a otro; que es tan malo, tan malo, que por eso ostenta el poder, sin detenerse a pensar que esa misma estrategia la desplegaron sin éxito en 2021.
Morena tuvo seis años para trabajar en tierra, igual que la oposición al Partido Verde, pero prefirieron pervertir los programas sociales.
Hoy, a un año de la elección, quieren ganar desde las bravuconadas, las rebeliones digitales, cubriendo con mantos de pureza a activistas cuyos antecedentes sí conocemos en San Luis Potosí.
Si medios de la CDMX se dejan engañar, será su karma. En San Luis Potosí ya vimos muchas veces esa película. La de Fausto Zapata y la de Gonzalo Martínez Corbalá son las que más enseñanzas nos dejaron y, hoy por hoy, puedo decir que los titiriteros de esos movimientos siguen siendo los mismos.
Aquí el Partido Verde ganó gracias al movimiento gallardista. En 2015, Enrique Peña Nieto, vía Miguel Ángel Osorio Chong, a petición de un grupo de empresarios, armó el expediente contra Ricardo Gallardo y lo encarceló.
Juan Manuel Carreras perdió la gubernatura con la entonces panista Sonia Mendoza, pero en 2021 ya no pudieron. Fue el propio Carreras quien tuvo que entregarle el gobierno al hombre al que mandó encarcelar y torturar.
Hoy no tienen a Peña Nieto para consumar sus deseos de someter a Ricardo Gallardo, que, además, ha construido una magnífica relación con la presidenta Claudia Sheinbaum. Así que, si quieren acceder al poder, tendrán que ir pensando en otra ruta, porque las guerras de lodo con sicarios digitales no les darán el triunfo en 2027.
P.D.1.- Lo peor que puede pasar en política es insultar la inteligencia de quienes sí conocemos los entretelones de movimientos como el que impugna la llamada «Ley Serrano». Los titiriteros creen que todos nacimos ayer y nos chupamos el dedo. Mentir mil veces no convierte en verdad un embuste.
P.D.2.- La secretaria de Educación, Daysi Maribel López Sierra, llegó a poner orden y disciplina en la SEGE. Algunos la han querido sorprender, pero se han topado con una mujer bien plantada, enérgica y trabajadora. Por más mujeres como ella en el servicio público.
P.D.3.- Que la alegría que nos ha dado la Selección Mexicana de Fútbol en el Mundial 2026 dure para siempre.
Hasta la próxima.
