Hay relaciones políticas que no necesitan anunciarse porque se hacen evidentes con el paso del tiempo. La que hoy mantienen la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, parece ser una de ellas. Los hechos de las últimas semanas muestran una comunicación política fluida, coincidencias en temas relevantes y una disposición mutua para evitar confrontaciones públicas. Esa cercanía institucional, lejos de pasar inadvertida, ha comenzado a convertirse en uno de los factores que más escozor generan dentro del escenario político rumbo al 2027.
En este juego de amigos, podemos detectar un patrón interesante. Primero fue el debate sobre la llamada «Ley Serrano». Mientras la oposición y diversos actores nacionales intentaban convertir el tema en un símbolo de censura, Sheinbaum insistió una y otra vez en la necesidad de regular el uso de la inteligencia artificial. Sin pronunciar una defensa explícita del gobierno potosino, terminó validando el principio que dio origen a la iniciativa impulsada en San Luis Potosí.
Ahora, ocurrió algo similar con la polémica por la contratación de consultores extranjeros. Después de que el tema escaló hasta la conferencia matutina, la presidenta no aprovechó el momento para marcar distancia con Gallardo. Por el contrario, respondió con la información que tenía disponible en ese momento, el desmentido del Gobierno del Estado, y, acto seguido, recordó que no existe impedimento alguno para que los gobiernos contraten consultores políticos, económicos o técnicos cuando así lo consideren necesario.
El mensaje fue más relevante por lo que no ocurrió que por lo que sí se dijo. No hubo descalificaciones. No hubo regaños públicos. Tampoco la tradicional toma de distancia que suele acompañar los temas escabrosos. Al contrario, la respuesta presidencial terminó desactivando un tema que buscaba colocarse como escándalo nacional.
Eso, inevitablemente, alimenta una lectura política, pues, desde hace meses, resulta evidente que Ricardo Gallardo ocupa un lugar peculiar dentro del tablero nacional. No pertenece a Morena, pero tampoco actúa como un gobernador opositor. Su relación con Palacio Nacional ha sido, hasta ahora, institucional, constante y, por momentos, muy cercana.
Basta con recordar algunos episodios recientes. Mientras que, en otras entidades, la presidenta ha enfrentado protestas, manifestaciones e incluso abucheos durante sus giras, en San Luis Potosí, el escenario ha sido distinto. Gallardo ha cuidado la operación política de las visitas presidenciales y, cuando la agenda federal ha requerido ajustes de última hora, el gobierno potosino ha respondido con rapidez. La gira reorganizada tras la accidentada visita a Zacatecas fue una muestra de ello. San Luis Potosí ofreció orden donde otros ofrecieron sobresaltos. Naturalmente, esa cercanía ha provocado muchos celos y envidias.
En política, pocas cosas generan más ansiedad que ver al vecino conversar demasiado tiempo con quien toma las decisiones y, en ese escenario, no sorprende que, por pura casualidad, diversos temas relacionados con el gobernador hayan comenzado a aparecer con insistencia en la agenda nacional. Algunos observadores sostienen que detrás existe una estrategia para desgastar la imagen de Gallardo y, sobre todo, disminuir las posibilidades de la senadora Ruth González rumbo a la sucesión de 2027. Dicen que estos esfuerzos opositores son cortesía de Jesús Ramírez y de Rosa Icela Rodríguez. Motivos tienen de sobra para actuar de esta manera.
El tiro, por desgracia, les salió por la culata, pues, conforme aumenta la presión mediática sobre Gallardo, también se acumulan episodios en los que la propia presidenta termina matizando, relativizando o incluso desmontando el sentido político de esas controversias. No deja de ser una ironía. Quienes buscan aislar al gobernador terminan provocando que sea la voz más poderosa del país la que responda, de una o de otra manera, a su favor.
¿Existe un pacto político entre Sheinbaum y Gallardo? Nadie fuera de ellos podría afirmarlo con certeza. La política rara vez funciona mediante contratos escritos; suele hacerlo mediante incentivos compartidos. A la presidenta le conviene contar con gobernadores eficaces que garanticen gobernabilidad y estabilidad regional. A Gallardo le resulta útil mantener una relación fluida con el Gobierno Federal para gestionar inversiones, proyectos y recursos. Esa convergencia de intereses puede explicar buena parte de la sintonía observada hasta ahora, sin necesidad de recurrir a teorías más elaboradas.
Desde luego, la percepción también construye realidades. Si dentro de Morena existen actores que esperaban ver un distanciamiento entre Palacio Nacional y el mandatario potosino, los acontecimientos recientes parecen haber producido exactamente el efecto contrario.
Así es que, conforme se acerque la definición de candidaturas para 2027, la intensidad de las disputas crecerá. Es previsible que aumenten las filtraciones, los expedientes oportunamente desempolvados, las campañas digitales y los intentos por influir en la conversación pública. Es como funciona cualquier proceso sucesorio de alto nivel. La pregunta será si esas ofensivas seguirán encontrando el mismo desenlace; una presidenta que, sin proponérselo expresamente, termina desactivándolas desde el atril de La Mañanera.
Cavilaciones:
Primera: México ganó el cuarto partido y espera rival; Inglaterra o República del Congo, que jugarán hoy por la tarde. Todo tipo de profecías comienzan a inundar la cabecita de los futboleros que ya ven al equipo que comanda Javier Aguirre en la gran final ¡Se vale soñar!
Segunda: Con la euforia mundialista, pocos se han percatado de que la Suprema Corte de Justicia de México y el IMSS quitarán dobles pensiones a beneficiarios del instituto. El efecto de esta medida es profundo porque deja en el desamparo a miles de trabajadores. La nueva disposición también afecta a personas que gozan del beneficio por viudez y cesantía por edad avanzada ¡Disfruten lo votado! ¡Miau!
Tercera: Los delegados del Gobierno Federal en San Luis Potosí andan nerviosos. Se cree que, ante la falta de buen desempeño, el 90 por ciento serán removidos porque, además de grillos y gandallas, salieron uñas largas. En las oficinas centrales del gobierno de Claudia Sheinbaum quieren gente que entregue buenos resultados que puedan traducirse en votos. Este felino tiene el diagnóstico, pero mañana se los platico porque ando en la festejancia ¡Grrr!