La política es bien curiosa, pues suele ocurrir, con mucha frecuencia, que aquello que parecía destinado a la irrelevancia termina convirtiéndose, por obra de las circunstancias, en una pieza codiciada del tablero. Algo así parece estar sucediendo con el Partido del Trabajo en San Luis Potosí. No porque haya emprendido una vigorosa campaña de afiliación, construido estructuras territoriales, formado cuadros políticos o desarrollado una agenda propia capaz de entusiasmar a nuevos simpatizantes. Nada de eso.
Su repentina importancia radica en que podría convertirse en la alternativa perfecta para quienes buscan sortear el candado del nepotismo rumbo a las elecciones de 2027. El fenómeno merece atención, aunque no precisamente por las virtudes del instituto político. Más bien por sus carencias.
El PT potosino atraviesa una crisis interna que dista mucho de la imagen de un partido preparado para asumir un papel protagónico en una elección de gran calado. A ello se suma la conducción del delegado que hace funciones de presidente, el tamaulipeco Gerardo Acosta Zavala, sobre quien pesan señalamientos de militantes por presuntos actos de violencia, incluyendo una denuncia por lesiones y agresiones en contra de una integrante del partido, además de que también existen voces internas que aseguran que enfrenta demandas similares en su tierra natal. Su presencia, claramente, ha provocado un rechazo generalizado entre los grupos petistas que, durante años, supieron sacarle jugo a este huesito.
Lo cierto es que, resultado de las más recientes elecciones y de una serie de alianzas que supieron concretar, el PT creció en San Luis Potosí. Quienes conocen la vida interna del partido, sostienen que buena parte de las posiciones políticas que hoy presume y ostentan como propias fueron construidas gracias a la operación de Héctor Serrano, quien después de las elecciones de 2024 terminó incorporándose al Partido Verde. Es decir, el partido conserva espacios, pero quienes ayudaron a obtenerlos ya despachan en otra oficina.
Durante algún tiempo se asumió que Ricardo Gallardo Juárez mantenía el control político del PT en San Luis Potosí, sin embargo, la percepción entre distintos actores es que el delegado hace y deshace a su antojo, mientras la poca militancia que tiene observa desde la barrera cómo se administra un partido que parece funcionar más por decisiones unipersonales que por acuerdos o principios democráticos.
La realidad es que el PT revivió electoralmente al amparo del Gallardismo, pero nunca logró traducir esa circunstancia en una estructura propia. No cuenta con una militancia numerosa ni con una organización territorial sólida. Los nombres que aparecen en su padrón son, en muchos casos, los mismos de hace 10 o 15 años.
Pese a todo ello, es conveniente no perderlo de vista, pues justo cuando el PT enfrenta cuestionamientos internos, carece de cuadros competitivos y exhibe una notable fragilidad organizativa, se perfila como una opción atractiva para quienes necesiten una sigla disponible de cara a 2027.
No deja de ser fascinante que un partido que sobrevive gracias a alianzas ajenas, que depende más de acuerdos políticos que de una militancia activa y que no ha conseguido consolidar una identidad propia, pueda tener lugar estratégico en la próxima sucesión estatal.
En el fondo, quizá el problema no es que el PT pueda convertirse en un vehículo útil para otros proyectos políticos. El problema es que, antes de prestar nombre, debe garantizar que tiene condiciones para negociar y ser atractivo por cualquier vía. Por ahora, más que un partido fortalecido, el PT potosino parece un membrete con registro, una franquicia en busca de administrador y una estructura tan ligera que corre el riesgo de desarmarse justo cuando más se le necesita.
Cavilaciones:
Primera: Por primera vez en la historia, la Selección Mexicana de Fútbol ganó sus tres partidos iniciales en un mundial. El triunfo frente a Chequia ha dado gran alegría a los mexicanos. En San Luis Potosí, se festejó por todo lo alto y con gran entusiasmo en el Estadio «Libertad Financiera», antes Alfonso Lastras; en la Plaza del Carmen y, obviamente, en la Glorieta del Parque de Morales. Hay que saborear este episodio de la vida deportiva de nuestro país ¡Disfrutemos, pues, de la alegría! ¡Miau!
Segunda: El delegado nacional del PRI en San Luis Potosí, Hugo Contreras Cepeda, ha iniciado una serie de reuniones con aspirantes a cargos de elección popular en el 2027. Ya les deslizó que todo se va a decidir en México y que puede ayudarles, pero que necesita saber las capacidades económicas de cada uno, porque el tricolor no le va a meter dinero a las campañas.
Tercera: En Ciudad Valles, hay una nueva polémica provocada por el exdiputado José Luis Romero Calzada a quien, ahora, se le conoce como el arroz de todos los males de la política. Justo ayer, surgió un audio en el que intercambia insultos y gritos con el dueño EMSA Valles y el aspirante a candidato de Morena a la gubernatura, Gerardo Sánchez. El nefasto político buscó descargar su furia contra el alcalde, David Medina, pero éste salió a atajar las agresiones del inquinoso sujeto. La culpa no la tiene el indio, sino los partidos que le dan proyección. Por ese tipo de personas es que la política está tan degradada en San Luis Potosí.