SLP Titulares

Elucubraciones: SLP, crisis en cultura

Por El Gato Filósofo

Durante años se ha repetido que la cultura es una prioridad, un motor de transformación social, un puente entre generaciones y un elemento indispensable para construir ciudadanía. En San Luis Potosí, sin embargo, parece haberse convertido en una especie de ornamento administrativo, algo bonito para el discurso, útil para las fotografías oficiales y perfectamente prescindible cuando llega el momento de pagar las cuentas.

La confesión hecha por el secretario de Cultura, Juan Carlos Torres Cedillo, es de esas que deberían encender todas las alarmas. El funcionario reconoció que existen adeudos históricos con diversos recintos culturales y que incluso está en riesgo parte del acervo exhibido en comodato en museos tan importantes como el Leonora Carrington y el Federico Silva. Dicho de otra manera, San Luis Potosí podría perder obras artísticas porque nadie se tomó la molestia de cumplir con compromisos elementales.

La explicación ofrecida es tan recurrente como insuficiente; son problemas heredados. Maldita herencia o herencia maldita, da igual. Lo curioso es que la actual administración está por cumplir cinco años. Tiempo suficiente para construir una nueva Vía Alterna, levantar una Arena Potosí, remodelar parques, echar a andar la MetroRed, reorganizar dependencias y emprender decenas de proyectos emblemáticos, pero no ha sido suficiente para resolver adeudos que ponen en peligro el patrimonio artístico del estado.

La responsabilidad tampoco puede colocarse únicamente sobre los hombros del actual secretario, quien, por cierto, acaba de llegar al cargo. Antes estuvieron Elizabeth Torres y luego Mario García Valdez, dos titulares que tampoco lograron corregir el rumbo. En el caso de García Valdez, el asunto adquiere una dimensión particularmente interesante, pues, quien fuera rector universitario y presidente municipal parecía tener las credenciales ideales para encabezar una política cultural sólida, pero dejó una Secretaría con problemas financieros sin resolver, museos al borde de perder colecciones y una actividad cultural prácticamente inexistente.

Llámenme como quieran, incluso digan que soy gato de mal agüero, pero estoy muy seguro de que su paso por la Secretaría de Desarrollo Económico será igual o más gris, sobre todo porque aquí sí se necesitan gestiones constantes (en Cultura también, pero con otro enfoque) y las condiciones económicas del país están frenando muchísimos proyectos de inversiones relevantes.

El escándalo que hoy estalla en Cultura y la ausencia de resultados contundentes en SEDECO, seguramente, terminarán convirtiéndose en un obstáculo para la diputación que Mario ya presume como un proyecto asegurado. Eso, si no se alinean los astros y le conceden la candidatura a alcalde capitalina.

En fin, el problema de fondo va mucho más allá de los adeudos. La crisis financiera de los museos es apenas un síntoma de una enfermedad más profunda y tiene que ver con la desaparición de una política cultural seria en San Luis Potosí.

Muchos museos dejaron de ser espacios vivos para convertirse en edificios silenciosos, habitados por administradores que parecen tener una relación distante o inexistente con el arte, la creación y la gestión cultural. Es evidente que algunos nombramientos obedecen a compromisos político en vez de verificar trayectorias y vínculos reales con la materia. Un ejemplo clarísimo es el reciente nombramiento de Laura García Lumbreras como directora del Centro de las Artes.

El distanciamiento con la comunidad artística local es evidente. Pintores, músicos, actores, escritores, bailarines y promotores culturales llevan años señalando la falta de interlocución con las autoridades. Un caso particularmente ilustrativo es el del Museo Francisco Cossío, donde artistas de distintas disciplinas se han llevado constantes portazos en la cara por parte de una mujer de nombre Gina Cataño quien se ha convertido en una especie de guardiana del acceso a un espacio que, por definición, debería pertenecerles también a ellos.

Hay excepciones, desde luego. El Museo Laberinto de las Ciencias y las Artes continúa siendo el recinto más dinámico del estado. Se ha convertido en uno de los espacios predilectos del gobernador Ricardo Gallardo y del Partido Verde, que curiosamente y con mucha frecuencia, realizan ahí actividades públicas y eventos diversos. Aunque, siendo justos, el Laberinto siempre se ha cocido aparte. Desde su origen fue concebido bajo un modelo distinto, con objetivos específicos de divulgación científica y una capacidad de gestión que difícilmente comparten otros museos estatales.

Mientras tanto, la vida cultural potosina parece transcurrir en una prolongada pausa. Más allá de la valiosa labor de la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí y algunos esfuerzos aislados, cuesta trabajo identificar proyectos culturales de alcance estatal que generen conversación, formen públicos o coloquen nuevamente a San Luis Potosí en el mapa nacional de las artes.

Y conviene hacer una precisión necesaria; cultura no es sinónimo de conciertos multitudinarios, espectáculos de temporada o presentaciones de artistas comerciales en la Arena Potosí, el Teatro de la Ciudad de los Parques Tangamanga o la FENAPO. Eso es entretenimiento, válido y necesario, pero distinto de una política pública cultural. Está de más que tampoco se puede centrar en un solo proyecto, como ha ocurrido con el Xantolo.

La cultura exige formación, investigación, conservación, diálogo con los creadores, renovación de exposiciones, apoyo a proyectos independientes y, por supuesto, pagar a tiempo aquello que se debe.

Creo, con lo que dice Torres Cedillo, que nunca ha sido un tema administrativo, sino un claro desinterés y, ante ese escenario, lo que está en peligro no es sólo la pérdida de un acervo, sino toda la idea de cultura en San Luis Potosí.

Cavilaciones:

Primera: Potosinos festejaron por todo lo alto el modesto triunfo de la Selección Mexicana sobre Corea por el mínimo marcador de 1-0. La economía lo agradeció. Restaurantes, bares, taquerías, comerciantes ambulantes, todo se activó. Este filósofo anduvo en el mitote y hasta un baño de espuma y cerveza le tocó ¡Miau!

Segunda: Tras la invitación del alcalde de El Naranjo, Rafael Olvera, para que los padres de familia vayan con chicas «buena onda» a festejar su día, el edil de Venado, José Reyes Martínez, no se quedó atrás, prometió un convite con «chicos malos» y, para no quedarse atrás, el de Villa de la Paz, Juan Francisco Gómez Escamilla, dijo que convidaría a chicos, chicas y chiques ¡Grrrrr!

Tercera: Corre con fuerza la versión de que Movimiento Ciudadano ha ofrecido al empresario Juan Carrillo la candidatura a la presidencia municipal de su natal Catorce. Juanito, que anda en las grandes ligas de la industria turística, tiene su corazoncito, pero ha dicho que lo va a pensar porque, según sus cercanos, primero hay que hacer lo que deja y luego lo que atonteja ¡Ups!

Botón volver arriba