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Elucubraciones: Cena de negros en Morena

Por El Gato Filósofo

La sucesión gubernamental en San Luis Potosí ya comenzó, aunque todavía nadie quiera llamarla por su nombre. Morena abrió este viernes el registro para quienes aspiran a convertirse en Coordinador Estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, una denominación tan extensa como útil para evadir la ley. Así, más allá del eufemismo partidista, el mensaje es claro; el reloj rumbo a 2027 empezó a correr.

Hasta ahora, se conoce la inscripción de siete perfiles; cuatro hombres y tres mujeres. Se trata de Aid Ávila Covarrubias, Daniel Montelongo Ortiz, Ana Dora Cabrera Vázquez, Carlos Artemio Arreola Mallol, José Antonio Lorca Valle, Angélica Mendoza Camacho, Montserrat Balcorta Sobrino, sin embargo, el proceso aún no concluye. Este sábado continúan los registros y todavía podrían aparecer nuevos nombres en la lista. Conviene, desde luego, agregar a un octavo participante, aunque les aclaro que nomás aparece registrado como aspirante del Partido del Trabajo; nada más y nada menos que Gerardo Sánchez Zumaya.

Los perfiles inscritos permiten advertir que Morena, en San Luis Potosí, es muchas cosas al mismo tiempo: un partido de gobierno, un movimiento social, una organización de fundadores, un refugio de antiguos aliados y, ocasionalmente, una asociación de sobrevivientes de procesos internos.

Aid Ávila representa a quienes reivindican haber llegado antes que muchos y haber acompañado la construcción del movimiento desde sus primeros años. Médico de profesión y originario de la Huasteca, presume haber participado en la fundación tanto del Partido Verde como de Morena, además de haber promovido la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador en Tamazunchale en 2018. En 2021 intentó competir por la gubernatura, pero quedó fuera por criterios de género.

Ana Dora Cabrera y Montserrat Balcorta parecen encarnar la vertiente más ciudadana del movimiento. La primera, periodista y directora de un medio comunitario, ha hecho del activismo por la justicia y la dignidad una bandera permanente. La segunda, académica, activista y defensora de derechos humanos, carga consigo años de participación en causas sociales, desde la oposición a la Minera San Xavier hasta la fundación de Morena en San Luis Potosí. Son perfiles que aportan identidad ideológica y cercanía con ciertos sectores sociales, aunque las encuestas suelen ser menos generosas con los currículums que con el nivel de conocimiento entre el electorado.

Daniel Montelongo se presenta como una voz crítica para varios grupos internos, un militante que no ha dudado en cuestionar a funcionarios y dirigentes morenistas por la falta de resultados. Mientras tanto, Angélica Mendoza y Antonio Lorca recuerdan que, en Morena, las derrotas internas rara vez son definitivas y que siempre existe una nueva encuesta a la vuelta de la esquina. Ella, exdiputada local y excandidata a diputada federal, ha intentado en más de una ocasión alcanzar la candidatura al gobierno estatal. Él, empresario y exdiputado local, fue uno de los impulsores de la candidatura presidencial de López Obrador desde el antiguo PES. Esta, tampoco es la primera vez que busca ser gobernador.

Carlos Arreola aparece como el perfil con mayor peso institucional. Diputado local y presidente del Consejo Político Estatal de Morena, protagonista de la vida interna del partido durante los últimos años, parece llegar con una ventaja natural. Durante meses impulsó el lema “Es tiempo de mujeres” hasta que se dio cuenta que también puede ser el tiempo de Carlitos.

El caso de Gerardo Sánchez Zumaya merece una nota aparte, aunque quizá no la principal. Su constancia de registro, avalada únicamente por el Partido del Trabajo y sin los emblemas de Morena o del Verde, ha despertado preguntas sobre los alcances de la convocatoria y sobre el margen de maniobra que tienen los partidos aliados. Dicen que Morena le cerró la puerta, que no lo quieren y esa situación no puede ser otra cosa más que resultado de un agitador que forma parte de su círculo cercano y que, nomás por dar un ejemplo, en días recientes fue a reventar una sesión en el Congreso del Estado.

Por cierto, dado que este sábado todavía se pueden hacer registros, no se descarta que, de última hora, Rita Ozalia Rodríguez Velázquez, presidenta del Comité Directivo Estatal, también solicite su inscripción. De ocurrir, el tablero cambiaría de manera significativa, pues no deja de ser un perfil con capacidad para alterar los equilibrios internos y, pese a todo, es la dueña de lo poco que es Morena en la entidad.

En fin, si al final del camino no existe un acuerdo político entre Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde; si Sánchez Zumaya termina convertido en candidato petista; si Morena postula a su propio abanderado y el Verde decide hacer lo mismo, entonces la elección de 2027 podría ofrecer una postal inédita: tres partidos que integran la llamada Cuarta Transformación compitiendo entre sí por el mismo electorado.

La consecuencia será lógica; el voto afín a la Cuarta Transformación se fragmentaría entre tres opciones distintas, mientras la oposición observaría el espectáculo desde la primera fila, con un margen de maniobra mucho mayor y una oportunidad que hoy parece lejana, pero que podría volverse perfectamente alcanzable. Después de todo, las elecciones no siempre las gana quien suma más simpatías. En ocasiones, las pierde quien administra peor sus diferencias.

Lo que viene probablemente será menos emocionante para el ciudadano común, pero mucho más revelador para quienes disfrutan descifrar las señales del poder. Morena deberá revisar requisitos, depurar aspirantes y eventualmente definir quiénes llegarán a la encuesta final. Ahí comenzará el verdadero juego.

En política, y más en Morena, no todos los que se registran compiten, ni todos los que compiten esperan ganar. Algunos buscan posicionarse, otros negociar espacios, unos cuantos medir su fuerza y alguno que otro simplemente aparecer en la fotografía para que, cuando llegue el momento de repartir responsabilidades y candidaturas, nadie pueda decir que no levantó la mano.

Y en Morena, como ya es costumbre, la encuesta decidirá. O al menos eso dirá el comunicado oficial. Después vendrán las interpretaciones, las lecturas estratégicas, las negociaciones de último minuto y, si las cosas se complican, se podrán repartir culpas descaradamente. Mientras tanto, en San Luis Potosí ya comenzó una carrera en la que algunos buscan ganar, otros hacerse visibles y unos cuantos simplemente asegurarse un lugar en la mesa donde, llegado el momento, se repartirán las candidaturas y las reconciliaciones.

Cavilaciones:

Primera: Dulce Vianey Delgado Galván, conocida simplemente como Dulce Galván, regidora de Morena en Soledad de Graciano Sánchez, montó una violenta manifestación argumentando falta de agua en ese municipio, para lo cual, se hizo acompañar por hombres visiblemente intoxicados y agresivos. Interapas había solucionado desde temprano la avería del sistema de bombeo de un pozo, pero la morenista pensó que tenía oportunidad de atraer reflectores. Vecinos pidieron la intervención de las autoridades por temor a ser agredidos. La señora claramente busca notoriedad, pues dicen que sueña con una candidatura para el 2027.  Morena es sin duda, la desgracia de México ¡Miau!

Segunda: Dicen que, en su reciente visita a la Ciudad de México, al gobernador Ricardo Gallardo le fue de rechupete, especialmente en una reunión privada donde se habló del futuro político de la entidad ¡Ese apoyo sí ve! ¡Miau!

Tercera: Este felino ofrece sus condolencias a la familia de Pedro Luis Naif Chessani, expresidente municipal de Rioverde, político priísta, escritor y buen amigo. Buen viaje don Pedro Luis.

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