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El fenómeno de El Niño llega con intenso calor

Aunque persiste cierta incertidumbre sobre la magnitud final del evento, los patrones actuales en el Pacífico refuerzan la necesidad de planes de preparación ante un clima global cada vez más volátil.

Un modelo de predicción actualizado por el Centro Europeo de Predicciones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) advierte sobre el aumento en las probabilidades de que se desarrolle un fenómeno de «Súper El Niño» durante el transcurso de este año. De concretarse, este patrón climático extremo podría elevar las temperaturas globales a niveles históricos, con efectos que se prolongarían hasta 2027 y un impacto potencial superior a los eventos registrados en las últimas décadas.

El fenómeno se caracteriza por un calentamiento de las aguas en el Océano Pacífico ecuatorial superior a los 2°C por encima del promedio, lo que detona una respuesta atmosférica global. Expertos en ciencias atmosféricas señalan que existe el potencial de presenciar el evento más intenso en 140 años, superando incluso el récord de diciembre de 2015, cuando las temperaturas marinas alcanzaron una anomalía de 2.8°C.

El informe detalla que los efectos de este calentamiento masivo comenzarán a manifestarse con mayor fuerza entre el verano y el otoño, afectando diversas regiones del mundo:

  • América: Se espera un aumento de temperatura y humedad en el oeste de Estados Unidos, acompañado de lluvias inusuales. En contraste, Centroamérica, el norte de Brasil y el Caribe enfrentarán riesgos de sequía severa y olas de calor. Perú y Ecuador podrían registrar inundaciones por lluvias torrenciales.
  • Asia y Oceanía: Se prevé una disminución en las lluvias del monzón en la India, afectando la agricultura. Asimismo, se anticipa un incremento en la actividad de tifones en el Pacífico, impactando al este de Asia, mientras que Indonesia y Australia entrarían en periodos de sequía.
  • África y Europa: Ambas regiones podrían enfrentar veranos con temperaturas por encima de lo normal y olas de calor más frecuentes.

Los especialistas advierten que los eventos intensos de El Niño suelen actuar como un «escalón» en el aumento de la temperatura base del planeta. Debido a la concentración de gases de efecto invernadero, el sistema climático tiene dificultades para disipar el calor liberado por el océano, lo que sugiere que 2027 podría superar los récords de calor establecidos en 2024.

Además del calor extremo, la comunidad científica vigila el desarrollo de «ríos atmosféricos» o flujos de humedad sin precedentes. Debido a que una atmósfera más cálida retiene más vapor, el riesgo de inundaciones catastróficas aumenta en las zonas donde El Niño suele provocar precipitaciones, especialmente hacia finales de 2026 y principios de 2027. Aunque persiste cierta incertidumbre sobre la magnitud final del evento, los patrones actuales en el Pacífico refuerzan la necesidad de planes de preparación ante un clima global cada vez más volátil.

Seguiremos informando.

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