Hay pocas cosas capaces de suspender, aunque sea por un instante, la rutina de un país entero. Un Mundial es una de ellas. Y si esta noche México consigue vencer a Ecuador, no sólo habrá avanzado a la siguiente ronda; habrá regalado al país, y particularmente a San Luis Potosí, un nuevo capítulo de esa extraña capacidad que tiene el futbol para poner en pausa las preocupaciones cotidianas.
Durante semanas, hemos hablado de política, de conflictos, de elecciones que ya comenzaron de manera anticipada, de problemas de agua, de clausuras, de protestas y de la interminable disputa por el espacio público, sin embargo, basta el silbatazo inicial para que esos temas cedan, aunque sea por noventa minutos, ante una conversación mucho más sencilla; un balón, una portería y la esperanza de ganar. Eso, en sí mismo, ya tiene un enorme valor.
San Luis Potosí ha dado muestras de ello en los últimos partidos. El Estado Libertad Financiera y la Plaza del Carmen se ha convertido en punto de encuentro para quienes decidieron vivir el Mundial en comunidad. También la Glorieta de Morales, restaurantes, bares y las avenidas por donde desfilan las caravanas de automóviles. La ciudad, acostumbrada a discutir casi todo, encontró por unas horas un motivo para celebrar lo mismo.
Claro, la celebración también deja huella. Toneladas de basura, operativos de seguridad, cierres viales y la inevitable preocupación por quienes confunden la alegría con el desorden. Porque, al parecer, todavía existe quien piensa que demostrar amor por la Selección implica vandalizar o agredir, bloquear una avenida o convertir una glorieta en pista de maniobras automovilísticas. Curiosa interpretación del patriotismo.
Esta noche, pese a todo, puede ser distinta. No sólo porque México enfrenta una prueba deportiva de mayor exigencia, sino porque una victoria tendría un efecto emocional mucho más profundo. Romper la barrera de los dieciseisavos alimentaría una ilusión colectiva que hace mucho no se sentía con esta intensidad.
Y como si el calendario quisiera colaborar con el dramatismo, la Luna Llena acompaña la jornada. No faltará quien atribuya a ese fenómeno las emociones a flor de piel, los abrazos entre desconocidos, las lágrimas de alegría o la euforia desbordada. Quizá no tenga sustento científico para explicar los festejos, pero sí resulta una imagen poderosa: una ciudad iluminada por la luna y por la esperanza compartida de seguir soñando.
Ojalá esa energía encuentre su mejor cauce, porque celebrar también es una forma de demostrar quiénes somos. Una ciudad que canta sin destruir, que ocupa sus plazas sin vandalizarlas, que llena las calles sin poner en riesgo la vida propia ni la ajena, envía un mensaje mucho más contundente que cualquier marcador.
Si México gana, habrá razones de sobra para salir, ondear la bandera, tocar el claxon y abrazar a desconocidos. Que la fiesta sea grande, sí; que sea memorable, también, pero que mañana la noticia sea el triunfo del Tricolor y no el saldo de los festejos.
Después de todo, las victorias deportivas pasan. La cultura cívica, en cambio, permanece mucho más tiempo que cualquier Mundial.
Cavilaciones:
Primera: Salvador González Martínez ha comenzado a trabajar en busca de perfiles que puedan ser candidatos a legisladores locales y federales en el interior de las tierras del Potosí con énfasis especial en el Altiplano. Esta región no le ha dado triunfos importantes al Partido Verde. En 2021 se confiaron. En el 2024 mandaron al expanista Enrique Flores, corrupto, traidor y flojonazo a operar y les operó en contra. Vamos a ver si Chava se aplica.
Segunda: El próximo viernes 3 de julio, los aspirantes a ingresar a la UASLP aplicarán el examen único de conocimientos. La secretaria de Servicios Escolares, Claudia González Acevedo, tiene todo perfectamente ordenado, el apoyo de docentes y personal de la institución son fundamentales. Este felino les manda buenas vibras.
Tercera: ¿De quién será el ranchito donde encontraron cientos de vehículos, animales exóticos y una larga lista que no tiene cualquier hijo de vecino? A ver hasta dónde llegan las investigaciones de la Fiscalía General de la República.