En la emoción del arranque del Mundial de fútbol y el afán del Gobierno federal por esconder los rostros de México que exhiben una realidad diferente a la narrativa oficial, surge el doloroso tema de las madres buscadoras.
La secretaria de Gobernación y aspirante a gobernar San Luis Potosí, Rosa Icela Rodríguez, en un esfuerzo por demeritar la manifestación de madres buscadoras durante la inauguración del Mundial, deslizó que está investigando si existió alguna “intención ajena” a la legítima exigencia de búsqueda y justicia de los colectivos.
Con un estilo inquinaso, la potosina hizo pública la existencia de una investigación cuyo objetivo no es encontrar a los desaparecidos, sino dar con el paradero de personas que pudieron ayudar a las buscadoras con dinero, un lonche, una palabra de aliento, un pasaje de autobús y hasta con una oración, porque para la secretaria de Gobernación y para el Gobierno federal parece ser un agravio la búsqueda de sus familiares víctimas de desaparición.
Los colectivos no tardaron en responderle que no tienen miedo de que los investigue y que es hasta normal que se queden sin comer con tal de encontrar a sus familiares. Los reproches de organizaciones, sobre todo de Jalisco, fueron duros para la encargada de la gobernabilidad de México.
Pero fue una potosina, una mujer de origen huasteco, Edith Pérez, vocera del grupo Voz y Dignidad por los Nuestros, la encargada de calificar a nuestra poderosa paisana. “¡Qué estúpida mujer!”, soltó Edith cuando la reportera del portal de noticias LIBRE le preguntó al respecto.
“Lamento mucho que sea una mujer la que diga eso”, fustigó Edith, quien busca desde 2012, hace ya 14 años, a sus dos hijos, Alexis y José Arturo, desaparecidos en el municipio de Ciudad Mante cuando regresaban a Tamuín después de un viaje a Texas.
Eran los tiempos del dominio zeta en San Luis Potosí. El entonces gobernador, Fernando Toranzo Fernández, les dio carta abierta para que hicieran y deshicieran en nuestro estado, que vivió durante ese sexenio los tiempos más violentos y de mayor dominio del crimen organizado.
Edith Pérez Rodríguez lucha desde entonces por encontrar a sus hijos y ha pasado de todo en su andar, pero es una mujer cabal y valiente. Sin descanso trabaja desde el colectivo con la esperanza de algún día localizar a sus muchachos.
El calificativo que le endosó a Rosa Icela no es menor, pero resulta bien merecido por la indolencia y porque, ante cada situación que incomoda al Gobierno federal, la respuesta parece ser siempre una amenaza.
El gobierno morenista lleva en el pecado la penitencia, porque no puede pretender ser amado por el pueblo mientras le coloca sobre la cabeza una espada amenazante.
Las madres buscadoras no se rinden, no se intimidan y no se compran, porque buscan lo único que no se puede pagar con dinero: a sus familiares desaparecidos. Y eso parece no entenderlo la autoridad.
Rosa quiere venir a gobernar San Luis Potosí o imponer a su hermana, Rita Ozalia, como candidata por Morena; pero doña Edith le salió respondona. A ver si las hermanas Rodríguez aprenden a cultivar la educación y la sensibilidad.
Una cosa es cierta en esta historia: para que la cuña apriete, tiene que ser del mismo palo. Y Edith Pérez es una huasteca valiente, digna y respetable.
P.D. 1.- El que parece desplegar una retirada táctica es el rector de la UASLP, Alejandro Zermeño Guerra. Por cierto, dicen que ya son tres las mujeres que arman equipo para buscar la Rectoría en 2028. ¡Suerte, matadoras!
P.D. 2.- Productores de caña de Tamasopo están por renovar a su dirigente. El candidato es Ricardo Mejía, según dicen, hijo político del controvertido y eterno manipulador de esta organización de la CNC, Luis Roberto Fortanelli. Al fin veleta, Fortanelli quiere entregarle la organización a Morena, siendo que la CNC milita en el PRI. Últimamente los traidores se dan hasta en maceta.
P.D. 3.- Claudia Sheinbaum hizo una visita de doctor a San Luis Potosí este domingo 14 de junio. El pretexto: regalar boletos para partidos del Mundial de fútbol a los integrantes de los equipos Tuneros de San Luis y al equipo femenil de la Universidad Politécnica. La reunión fue confidencial, no sea que le fueran a pedir balones.
Más tarde se fue a Santa María del Río. La visita no estaba programada. Versiones de cuatroteístas dicen que originalmente la presidenta iría a Zacatecas, pero en cuanto le reportaron que había grupos de manifestantes esperándola, cambió de rumbo y se vino a tierras potosinas, donde lució sonriente y relajada.
Lo más interesante de la visita de la doctora: una reunión privada con el gobernador.
Hasta la próxima.

