
En el marco de la Copa Mundial de Futbol 2026, el diputado Cuauhtli Badillo encontró una prioridad para el Congreso del Estado; instalar pantallas para que trabajadores, legisladores y visitantes puedan seguir la inauguración del torneo y el debut de la Selección Mexicana.
La propuesta fue presentada como un mecanismo para fomentar la convivencia y contagiar el ambiente mundialista dentro del Poder Legislativo y así, mientras el estado enfrenta desafíos en materia de seguridad, movilidad, agua, desarrollo económico y servicios públicos, la conversación legislativa ahora se centra en el diseño de la logística necesaria para que nadie se pierda un partido de futbol.
Tras darse a conocer la propuesta, surgieron incontables críticas en las que se asegura que la iniciativa revela algo más profundo que una simple afición deportiva y pone en evidencia la facilidad con la que algunos representantes populares colocan asuntos secundarios en el escaparate mediático mientras los temas prioritarios permanecen atrapados en comisiones, pendientes de dictamen o simplemente olvidados.
El propio legislador ha planteado incluso la posibilidad de organizar actividades adicionales relacionadas con el torneo. Es decir, la propuesta no se limita a colocar una pantalla. También busca convertir al Congreso en una especie de sede alterna de la fiesta mundialista.
Nadie espera que los diputados vivan aislados de la realidad o renuncien a disfrutar de un evento deportivo de alcance mundial, sin embargo, ante una propuesta de esta naturaleza, es inevitable cuestionarse sobre las prioridades institucionales, sobre todo, porque mientras en el Congreso se analiza dónde colocar una pantalla gigante, afuera siguen acumulándose problemas que no se resolverán con un gol de la Selección Mexicana.
Seguiremos informando