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Un reciente estudio publicado en Nature Plants sugiere que la extinción de los dinosaurios, provocada por el impacto del asteroide Chicxulub hace 66 millones de años, habría facilitado la proliferación de las uvas. Investigadores hallaron fósiles de semillas de uva en los Andes colombianos, con una antigüedad de entre 60 y 19 millones de años, lo que refuerza esta hipótesis.
Los científicos creen que, tras la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno, los bosques se hicieron más densos debido a la ausencia de dinosaurios que antes derribaban árboles y alteraban la vegetación. Esto permitió el crecimiento de enredaderas, como las uvas, y facilitó su dispersión a través de pequeños mamíferos y aves.
El equipo de investigadores identificó nueve nuevas especies de uvas fósiles en Colombia, Panamá y Perú. Mediante tomografías computarizadas, analizaron la estructura interna de las semillas, lo que permitió confirmar que pertenecían a una nueva especie, Lithouva susmanii («uva de piedra de Susman»), en honor a Arthur T. Susman, un impulsor de la paleobotánica sudamericana.