
No voy a escribir del servicio medico de este país, tampoco de los héroes anónimos que han arriesgado su vida al frente de la trinchera, hoy no pondré en duda la salud mental de nuestros gobernantes. Ni mencionaré la diferencia entre medida y plan, no voy a pelear con las voces de mi cabeza que me insisten en advertirles de la conspiración de la izquierda que, utilizando a los chinos (obvio), logro infiltrarse en forma del miedo más profundo que tenemos con el objetivo de apoderarse de nuestras libertades republicanas.
Hoy no se trata de las diecinueve muertes confirmadas por Covid-19 o los ciento cuarenta homicidios dolosos ocurridos en el Estado, ni las cuatro mil ciento tres llamadas registradas por violencia intrafamiliar.
Hoy voy a señalar al último elemento, al más callado, al más vulnerable, al que se quedo atrás y su valor electoral no le alcanza para tener un lugar en el discurso político del niño violentado.
Nos hemos dedicado a hacer bromas de lo que es tener a nuestros hijos en el hogar 24/7, la discusión esta en si regresan o no a clases, las mamás están absortas porque con la situación “en línea“ fue como si ellas mismas volvieran a la escuela, se ha hablado de la violencia que sufren las mujeres atrapadas con su verdugo, vemos a secretarios de gobierno y a la directora del Instituto de las Mujeres desde su hogar expresando el mantra “estamos en contingencia, pero también estamos alerta“… ¿Realmente lo estamos?.
El ochenta por ciento de los abusos sexuales infantiles se cometen en el propio hogar y el violador es un miembro del núcleo familiar, el padrastro, el abuelo, el tío, el primo, el hermano, el padre, y de igual manera la mayoría de las veces la madre lo sabe, y lo calla, si no se menciona, no existe.
Y en este tiempo, no he escuchado a ningún político mencionar las medidas de contención, los programas, el plan para salvaguardar a estos niños, que no son exclusivamente niñas, a los hombres también los violan.
El abuso no necesariamente es sexual, como pasa con los niños que a diario viven maltrato infantil, y que las circunstancias los hacen el perfecto blanco para la trata infantil, la explotación laboral. ¿Qué significa la contingencia para los niños que la pandemia les quito el único momento de niñez, de respiro, la oportunidad de que un maestro, un vecino, un pariente, un extraño, quien fuera, se diera cuenta de lo que esta viviendo y lo auxilie? ¿Que hace un niño cuando lo dejas sin recursos, aislado y condenado al encierro con su violentador?
Eso respecto a los niños que ya son víctimas, pero y ¿Las potenciales víctimas?, México es de los principales productores de pornografía infantil, la trata infantil es el mejor negocio después de la droga y las armas. Por que un niño es capaz de ser comprado y vendido infinidad de veces y ahora que la moda es “lo virtual” ¿Cómo garantiza el Estado no solo la educación de nuestros hijos, sino su seguridad?
¿Qué pasa con los niños que ya vivían en confinamiento en las casas de adopción, con los niños migrantes en los refugios, en las casas de asistencia? El encargado de hacer cumplir la ley que ha ordenado al respecto para garantizarle a estos niños que estarán aislados, pero no solos…. bueno en un Estado donde se presume que la misma autoridad es quién los aísla, y los funcionarios ya eran los abusadores desde antes del confinamiento, ¿qué pueden esperar estos niños?, tal vez nunca han tenido la oportunidad de una vida diferente, y el coronavirus solo evidencia “la nueva normalidad”.
¿Qué líneas de ayuda directa y accesible les ha implementado el Estado, cuantos refugios para menores existen, cuantos servidores públicos se la “juegan“ más allá de enseñarnos la sala de su casa y atreverse a mostrarse en una video llamada sin maquillaje, casuales, así como que no se han dado cuenta?
¿El niño va a llamar al 911? usted lector ¿alguna vez ha llamado al 911?, ¿qué tal le ha ido?, ¿el niño llegará solo a la fiscalía y tomará un turno bajo la carpa?.
Más importante, y nosotros como comunidad ¿qué hacemos?, cuando escuchamos los gritos, los llantos, el silencio, cuando nos topamos en la tienda de la esquina a ese niño con su madre, y preferimos voltear a otro lado, total si no lo vemos no existe.