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Elucubraciones: Verónica Rodríguez, la Troncha Toro del PAN

Por el Gato Filósofo

Borracha de poder y de soberbia, incapaz de canalizar sus más bajas pasiones, la senadora y dirigente del PAN, Verónica Rodríguez, se fue directo a la represión y ordenó liquidar a Lidia Argüello Acosta porque se atrevió, ejerciendo sus derechos partidarios, a disputarle la presidencia del comité estatal.

Parece que a las nuevas generaciones no se les da la democracia: es autoritarismo o nada, aplastamiento o nada, venganza o nada. Así es como se conducen los personajes en el poder, sean de Morena, del PAN o del PRI.

Rodríguez Hernández es intolerante a la crítica, indolente ante la realidad de su militancia; su vertiginosa carrera la transformó en una especie de Troncha Toro del panismo.

La senadora, que se desgarra las tripas acusando a Morena en el Senado de tiranos y arbitrarios, replica aquí el mismo modelo.

Su primera acción relevante como dirigente reelecta (en un proceso totalmente desaseado) fue despedir a su contrincante, Lidia Argüello, quien se desempeñaba como secretaria general adjunta. La relevó de la representación que tenía ante el CEEPAC y otros organismos electorales.

Vero Rodríguez no está construyendo su futuro como posible candidata a la gubernatura; destruye al partido con su ambición de poder y de dinero. No conforma un equipo de trabajo, consuma una célula delictiva con su secretario, Enrique Dahud, y su tesorero, Fernando Zumaya.

Dispone sin control alguno de los recursos del partido. Se siente lista y se siente apetecible. Ofrece manzanas podridas lo mismo a Enrique Galindo, alcalde de la capital, que a J. Guadalupe Torres, secretario general de Gobierno, porque presume que ya les conoce el modo.

La soberbia es mala consejera, sobre todo cuando las personas que se embriagan con el poder político se acostumbran a ganar a la brava, pues escalan en sus acciones perversas hasta que pierden todo escrúpulo.

La política, como todo en la vida, es una rueda de la fortuna, pero en este país todo parece estar envenenado.

La senadora del PAN se come el mundo a puños porque nunca soñó siquiera tener una vida digna; corre el riesgo de atragantarse e indigestarse.

La traición es su sello, su mejor arma, pero también es su gran debilidad. El que traiciona una vez, traiciona siempre, y también será traicionado.

Cavilaciones

Primera: El PRI de Sara Rocha ha consumado otro atropello. Negaron el registro a Margarita Hernández, quien busca disputarle la dirigencia. Parece que Sarita sí tiene miedo de que le puedan arrebatar su pantano.

Segunda: Las reformas a la ley del Infonavit claramente ponen en riesgo los ahorros de los trabajadores. Excepto el panista Ricardo Anaya, a nadie parece importarle que el gobierno federal pueda disponer de dos billones de pesos sin rendirle cuentas a nadie.

Tercera: Del 18 al 21 de diciembre se espera la llegada de las caravanas migrantes. Pese a todas las campañas y advertencias, la Guardia Nacional y las policías municipales los extorsionan impunemente: 10 mil pesos por dejar pasar las trocas que vienen llenas de trikes y regalos. ¡Miauuuu!

MUNICIPIO SOLEDAD GRACIANO SANCHEZ
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