La decisión de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de proponer un adelanto en el cierre del ciclo escolar 2025-2026 ha desatado una ola de críticas entre padres de familia, docentes y el sector empresarial. La medida, planteada bajo la gestión de Mario Delgado, sugiere concluir las clases presenciales el próximo 5 de junio, un mes antes de lo programado, justificando la acción debido a las intensas olas de calor y la logística por el Mundial de Futbol 2026. Diversos sectores han calificado este ajuste como improvisado e irresponsable, señalando que carece de un sustento técnico que proteja el derecho a la educación.
La Unión Nacional de Padres de Familia manifestó su rechazo absoluto, argumentando que México ya padece un grave rezago en materias fundamentales como lectura y matemáticas. La organización denunció que la SEP tomó la decisión de manera unilateral, sin considerar el impacto en las familias trabajadoras ni consultar a las comunidades escolares. Asimismo, cuestionaron que un evento deportivo sea motivo para sacrificar el calendario académico y exigieron la revocación del acuerdo, así como la transparencia en los estudios que supuestamente avalan esta reducción del tiempo efectivo de clases.
Por su parte, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se sumó a las protestas señalando que el Gobierno federal parece priorizar intereses económicos y mediáticos ligados a la justa mundialista por encima de la educación pública. El magisterio disidente resaltó que, aunque existen carencias históricas de infraestructura en las escuelas, las autoridades no habían implementado medidas de esta magnitud anteriormente, lo que interpretan como un descuido deliberado hacia la recuperación del sistema educativo nacional.
Desde el sector empresarial, la COPARMEX advirtió sobre las repercusiones logísticas y económicas para los padres de familia, quienes deberán reorganizar sus jornadas laborales para el cuidado de los menores durante un periodo vacacional extendido. Se destacó la falta de congruencia al aplicar el recorte en estados que no serán sedes mundialistas, como Chihuahua, lo que podría aumentar el riesgo de falta de supervisión para los estudiantes y profundizar las brechas de aprendizaje.
Ante la creciente controversia y las múltiples exigencias de diálogo, la presidenta Claudia Sheinbaum intervino para aclarar que el ajuste al calendario escolar todavía se encuentra en una etapa de análisis. La mandataria precisó que aún no existe una determinación definitiva sobre el recorte de las clases, dejando abierta la posibilidad de mantener el esquema original frente a las presiones de los sectores afectados.
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