
La promesa de campaña de Donald Trump de deportar a migrantes “ilegales” y delincuentes convictos, fue retomada desde que asumió el cargo el 20 de enero. La primera Ley que firmó el Presidente está relacionada con la migración y ordena a las autoridades detener y deportar a personas acusadas de delitos específicos aun sin ser condenadas.
Se trata de una política de mano dura para limitar el flujo de personas migrantes y expulsarlas mediante redadas en centros de trabajo y domicilios que comenzaron en las llamadas “ciudades santuario” como Nueva York y Chicago, cuyas autoridades expresaron su rechazo a colaborar con el gobierno federal para detener a migrantes.
En el contexto de la pandemia, el 20 de marzo de 2020 la Administración Trump emitió una orden de salud pública que tenía el objetivo de detener la propagación de la Covid-19 mediante la expulsión de poblaciones migrantes por motivos sanitarios. La orden conocida como Título 42 reactivó una norma emitida en 1944.
Este fin de semana Trump acudió a la misma fórmula. Firmó un decreto que ordenaba detener y expulsar de forma inmediata a miembros de la organización criminal venezolana Tren de Aragua, a quienes acusa de entrar ilegalmente a Estados Unidos y llevar a cabo “guerras irregulares” y acciones hostiles contra ese país. Con la medida, se invocaba la Ley de enemigos extranjeros de 1798 concebida para tiempos de guerra.
Tras la firma del decreto, partieron hacia El Salvador dos vuelos con 238 presuntos integrantes de ese grupo criminal para ser encerrados en el Cecot, el complejo carcelario promovido fervientemente por el mandatario Nayib Bukele. La deportación ocurrió en desacato a la orden del juez federal James Boasberg que había bloqueado temporalmente la aplicación de la Ley y la consecuente expulsión.
El juez pidió el inmediato regreso de los dos vuelos que estaban en el aire. El Departamento de Justicia ha afirmado que cuando se emitió la orden los aviones sobrevolaban aguas internacionales donde ningún magistrado tiene jurisdicción. Bukele publicó el domingo un tuit en el que celebra la llegada de los presuntos integrantes del Tren de Aragua y su ingreso al Cecot. Lo acompaña de un video de 3 minutos que ofrece escenas de un espectáculo dantesco, humillante y degradante de su traslado.
Trump y su equipo felicitaron y agradecieron a Bukele por albergar en la mega prisión a los expulsados. Pero la acción ha sido duramente cuestionada no solo por desacatar a una autoridad judicial sino por el desprecio al reconocido sistema norteamericano de división de poderes. El enfrentamiento ha escalado a tal grado que el presidente de la Corte Suprema reprochó a Trump que pida la destitución de Boasberg.
En dos meses, el magnate ha suscrito 10 medidas dirigidas contra migrantes. Una de ellas establece que la Base Naval de Guantánamo en Cuba acoja a migrantes con antecedentes penales. La mayoría de quienes han sido trasladados ahí son de origen venezolano.
Trump se justifica al afirmar que solo está haciendo lo que los votantes querían que hiciera cuando lo eligieron para terminar con la violencia que generan los inmigrantes “ilegales”, a quienes califica de criminales. Por lo visto está dispuesto a quebrantar cualquier procedimiento y norma para cumplir ese propósito.
La inseguridad en todo el continente está tan desbordada que las acciones endurecidas tienen un margen importante de popularidad.
@ClauCorichi