
En forma ordenada, propietarios de más de 350 gimnasios de la capital potosina y Soledad, se manifestaron en demanda de que las autoridades sanitarias permitan la reapertura de sus negocios, luego de dos meses de sana distancia que los obligó a cerrar y que hoy pone en peligro su sobrevivencia como modo de vida para ellos.
Los gimnasios forman parte de los negocios considerados no esenciales en el catalogo de la Secretaría de Salud, razón por la que instructores y propietarios solicitan el cambio para que puedan reiniciar labores.
A nombre de los afectados, Susana Rodríguez dijo que las autoridades deben ver que se trata a favor de la salud y que promueven la buena alimentación. Desean hacer las cosas de la mejor manera ante la pregunta de un reportero que aseguró que futbolistas, beisbolistas y algunos clubes privados abren de manera clandestina.
Somos profesionales de la salud, sentenció Susana Rodríguez a nombre de los instructores que mostraban sus esculpidos cuerpos mientras protestaban. A la manifestación, se sumaron propietarios de academias de baile, crossfit, karate, lima lama, yoga, entre otras.
Rodríguez dijo que el hecho de que no se les considere como actividad esencial está llevando a sus negocios a la quiebra y que las personas que reciben el servicio de diferentes disciplinas y entrenamientos, también sufren por la falta de actividad física; “hay negocios que ya cerraron por la contingencia”.
La propuesta de los entrenadores es que las autoridades sanitarias los permitan trabajar con grupos de 3 en los gimnasios, con un protocolo de prevención que evite que la gente esté en contacto, para evitar algún contagio. Reveló que desde el 8 de abril enviaron cartas a las autoridades municipales y estatales, pero hasta ahora no han tenido respuesta.
Desde el 23 de marzo, tuvieron que cerrar los gimnasios, por orden del Ayuntamiento capitalino, para evitar la propagación del Covid-19; sin embargo, a dos meses y medio de esto, la economía de los propietarios ya se encuentra muy dañada.