
Teresa Carrizales, oficial del Registro Civil, vivió un infierno de seis meses en la administración del Xavier Nava Palacios, llevado al poder por el PAN. El calvario final de Tere fue la agresión que sufrió a manos de policías municipales encabezados por el director de Seguridad Pública Municipal, Edgar Jiménez Arcadia.
La historia fue contada a codigosanluis.com por la joven abogada que el lunes por la mañana fue emboscada, en su propia oficina, por instrucciones del secretario general del Ayuntamiento, Sebastián Pérez, posteriormente arrastrada y lanzada a la calle por agentes de la Policía Municipal en presencia de personal de la CEDH y de la propia coordinadora de Derechos Humanos municipal, Olga Liliana Palacios; cómplice de la agresión.
Pero al infierno que vivió Tere Carrizales Hernández comenzó con la administración de Xavier Nava, que parece tener amor por violentar a las personas que no le agradan, principalmente mujeres.
Cuenta Tere que los problemas se agravaron en enero pasado. La Oficial del Registro Civil se volvió incómoda para el edil y sus cercanos, Sebastián Perez, secretario general y Oscar Valle Portilla, tesorero. El pleito lo tomaron personal, las mujeres que trabajan para ellos como Sonia Nájera, ex secretaria de Alejandro Leal Tovías, secretario general de Gobierno, despedida por conflictiva, pendenciera y agresiva. A ella se sumaron una empleada de nombre Miriam, del círculo íntimo de Pérez García y una hembra de nombre Rocío Romo.
El pecado de Teresa fue señalar errores, fundamentalmente en los cobros a la ciudadanía y el aumento decretado por el mismísimo alcalde.
Esa misma noche Carrizales Hernández volvió a la oficina y se percató del cambio de chapas por lo que acudió a la Fiscalía General del Estado para presentar una denuncia sin saber que le esperaba lo peor. Agentes de la policía de investigación acudieron con un cerrajero para abrir con el fin de verificar que no se hubiese cometido un delito. La noche transcurrió normal.
Antes, la tarde del viernes, dos empleados de la Secretaría General la llevaron a una oficina donde la amenazaron y le exigieron que se presentara ante Sebastián Pérez, le solicitara una disculpa y se pusiera a sus órdenes. Teresa se negó. Los peor estaba por venir.
El lunes por la mañana llegó Sonia Nájera Hernández, con todo el poder que le da su íntima colaboración con Sebastián Pérez; le quiso tender una trampa invitándola salir de la oficina donde ya la esperaban una docena de policías en dos patrullas al mando del director de Seguridad Pública Municipal, Edgar Jiménez Arcadia, pero; al fin abogada les cambió la jugada.
Tere pidió a Sonia que subiera para cuestionarle la autoridad con la que pretendía desalojarla. Sonia tomó impulso y alzó su voluminoso pecho pero la menuda oficial del Registro Civil no se intimidó.
El comisario Edgar Jiménez Arcadia entró al relevo con sus agentes, agotó primero la intimidación personal buscando arrinconar con su gran estómago a Teresa, pero tampoco pudo ante los argumentos jurídicos que eran el único escudo de la abogada. El resto se ve en el video que, desde el martes, circula en redes sociales.
Esta vez no salieron más mujeres del Ayuntamiento a manifestarse contra el maltrato, la misoginia y la violencia. Teresa no es venezolana, no ha posado para Playboy, tampoco tiene prótesis en los pechos y tampoco asiste a las bacanales del alcalde. Nancy Puente, esposa del alcalde tampoco ha levantado la voz como lo hizo con la venezolana. Los fundamentos del yoga no le han impulsado a pedir paz ni piedad para Teresa.
Consumado el abuso, el PAN le ha dado la espalda al alcalde, Derechos Humanos y la Secretaría General de Gobierno también. Diputados de todos los partidos han mostrado su apoyo a Carrizalez Hernández que, aún con moretones en brazos, piernas y espalda; se dice en pie de lucha.
Cuando la agredieron los policías encabezados por Edgar Jiménez, Tere pensó que podía morir pero defendió con honor sus convicciones y sus razones.
Ahora, instalada en su propia defensa, espera el expediente de la CEDH para solicitar Juicio Político contra el alcalde Xavier Nava, la destitución del secretario general, Sebastián Pérez, del director de Seguridad Pública Municipal, Edgar Jiménez y la sanción conforme a la ley de todos los cómplices del abuso.
Teresa no quiere la reinstalación porque nadie le ha quitado su nombramiento de Oficial del Registro Civil. Quiere justicia.