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Elucubraciones: Una apuesta inesperada

Por El Gato Filósofo

La política suele ser ingrata con los perfiles técnicos. Durante años se les exige resultados, eficiencia, capacidad operativa y ausencia de escándalos, pero cuando finalmente reciben una promoción importante, de inmediato surge la polémica y vale la pena preguntar quién es el perfil en cuestión. Algo de eso ocurrió con el nombramiento de Deysi Maribel López Sierra como nueva titular de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado.

La reacción fue predecible. Para algunos, su llegada resultó sorpresiva porque su trayectoria no está ligada al magisterio ni a las aulas. No proviene de las dirigencias sindicales, tampoco de los grupos académicos que históricamente han disputado espacios dentro del sector educativo. Su formación es jurídica y gran parte de su carrera se desarrolló en el ámbito registral y administrativo. En otras palabras, pertenece a esa extraña especie de servidores públicos que suelen ser evaluados por resultados y no por las faramallas que pueden hacer.

Como directora del Registro Civil, López Sierra encabezó uno de los procesos de modernización más visibles de los últimos años. La digitalización de documentos, la interconexión de sistemas, la ampliación de servicios en comunidades alejadas y la reducción de rezagos históricos permitieron que una dependencia tradicionalmente asociada con largas filas y trámites interminables comenzara a mostrar una cara distinta. No fue una transformación espectacular ni diseñada para generar titulares diarios, pero sí una serie de cambios concretos que impactaron directamente en la vida de miles de ciudadanos.

Quizá por eso el gobernador Ricardo Gallardo decidió moverla a una de las áreas más complejas de la administración estatal. La Secretaría de Educación no es solamente una dependencia; es un universo político propio. Ahí convergen sindicatos, maestros, padres de familia, estudiantes, alcaldes, organizaciones civiles y presupuestos multimillonarios. Gobernar la educación pública implica administrar intereses, expectativas y conflictos permanentes. No es precisamente un destino para improvisados.

Desde luego, el escarnio no tardó en aparecer. Hay quienes consideran que el cargo debía recaer en alguien con trayectoria exclusivamente educativa. El argumento parece razonable hasta que se recuerda que la experiencia sectorial, por sí sola, nunca ha garantizado buenos resultados. La historia política está llena de especialistas que fracasaron administrando y de administradores que sorprendieron en áreas que inicialmente les eran ajenas. A veces, se olvida que dirigir una secretaría no consiste únicamente en dominar los aspectos técnicos del sector, sino en construir equipos, tomar decisiones y ejecutar políticas públicas.

La lectura política del nombramiento también resulta interesante. Gallardo no colocó en la SEGE a una figura mediática ni a un liderazgo sindical. Eligió a una colaboradora de confianza que ha demostrado disciplina institucional y capacidad de operación. En términos políticos, el mensaje es claro; la lealtad y los resultados siguen siendo la moneda de mayor valor dentro del gabinete estatal.

Ahora viene la parte complicada. La nueva secretaria deberá enfrentar demandas magisteriales, rezagos de infraestructura, desafíos presupuestales, problemas derivados de las altas temperaturas en los planteles y la necesidad de mantener estabilidad en un sistema educativo que atiende a cientos de miles de estudiantes. Ninguno de esos retos admite periodos prolongados de adaptación. La curva de aprendizaje será corta y la exigencia inmediata.

Desde luego, también es cierto que las oportunidades políticas suelen surgir precisamente en los escenarios más difíciles. Si López Sierra logra mantener gobernabilidad en el sector, consolidar proyectos educativos y evitar conflictos mayores, su nombre inevitablemente comenzará a adquirir una dimensión distinta dentro del tablero político potosino.

Por ahora parece prematuro hablar de candidaturas. Faltan meses para 2027 y años para 2030, pero la política tiene la costumbre de convertir en aspirantes a quienes acumulan resultados cuando nadie los esperaba. Hace apenas unos días Deysi López Sierra era identificada principalmente con el Registro Civil. Hoy, encabeza una de las secretarías más importantes del estado. Y si algo enseña la historia reciente de San Luis Potosí es que los movimientos aparentemente administrativos suelen esconder las señales más interesantes del futuro. Después de todo, las gubernaturas rara vez comienzan con un anuncio formal. Por lo general, empiezan con una apuesta. Y la de Deysi López Sierra, guste o no a sus críticos, acaba de colocarse sobre la mesa.

Cavilaciones:

Primera: Mucho, mucho glamur y grilla en la boda de la hija del magnate inmobiliario más importante de San Luis Potosí, Carlos López Medina. La aristocracia potosina dando muestras de alcurnia, poder y riqueza. Un amigo glam de este filósofo dice que, ahora sí, hubo puros cuadernos en la fiesta, nade de hojas sueltas ¡Miau!

Segunda: En Morena ya descubrieron quién le anda haciendo guerra sucia a la dirigente Rita Ozalia Rodríguez. En México, ya tomaron nota y no se extrañen si, dentro de poco, los presuntos reporteros que presumen puertas abiertas en «La Mañanera» dejan de ingresar a sus arcas la módica cantidad de 170 mil pesos por pregunta.

Tercera: Por cierto, este filósofo ha confirmado con morenistas, que tienen prohibido viajar a los Estados Unidos ¡Ooops!

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