Consumir snacks durante la noche puede formar parte de una alimentación equilibrada si se eligen opciones con bajo contenido calórico y alto valor nutricional. Especialistas en nutrición recomiendan priorizar alimentos que aporten fibra, proteína y grasas saludables, ya que ayudan a generar saciedad y evitan picos de glucosa antes de dormir.
Entre las alternativas más comunes se encuentran las frutas frescas como manzana, pera o frutos rojos, que aportan vitaminas y son de fácil digestión. También destacan los yogures naturales sin azúcar, que contienen probióticos y proteínas, así como pequeñas porciones de frutos secos como almendras o nueces, que proporcionan grasas saludables y contribuyen a controlar el apetito.
Otra opción son los vegetales crudos como zanahoria, pepino o apio, que pueden acompañarse con porciones moderadas de hummus o yogurt griego. Estos alimentos contienen fibra y agua, lo que favorece la sensación de saciedad sin elevar de forma significativa el consumo calórico. Asimismo, alimentos como el queso fresco o requesón se consideran adecuados por su contenido proteico y bajo nivel de grasa.
Expertos también sugieren evitar productos ultraprocesados, altos en azúcares o grasas saturadas, como frituras, dulces o bebidas azucaradas, debido a su impacto en la calidad del sueño y en el metabolismo nocturno. En su lugar, recomiendan mantener porciones moderadas y horarios consistentes para evitar excesos.