
Alejo Rivera Avila, secretario general de la Sección 26 del SNTE, emitió un pronunciamiento con fecha 19 de abril, en el que exige al secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, y al titular de la SEGE en San Luis Potosí, Joel Ramírez Díaz, que retiren la publicación del Fondo para la Nómina Educativa y gasto operativo (FONE), del magisterio, porque “pone en gran riesgo al magisterio, debido a que queda expuesto el salario de cada uno de los trabajadores de la educación”, lo que se convierte en peligro latente para los agremiados al SNTE y sus familias.
Alejo Rivera, cuyo nivel de vida cambió en los últimos años gracias a su inserción en la mafia que controla la Sección 26 del SNTE, asegura que no quiere violentar la aplicación de la Ley Federal de Acceso a la Información, pero sí evitar actos que pongan en riesgo a los profesores, pues no hay en nuestro país, condiciones de seguridad que garanticen la salvaguarda de la integridad de los trabajadores de la educación y sus familias.
En respuesta, profesores que no gozan de los privilegios de la magia sindical en la Sección 26, aseguran que no debe haber problemas en que se transparenten los datos, que los que tienen miedo es porque se han enriquecido a costa de los profesores que sí trabajan y que lo que se teme, tal vez, es que se descubra que hay maestros con 2 o 3 plazas que en algunos casos ni siquiera las trabaja.
Sin embargo, es del dominio público que los profesores suelen mantener créditos con diversas instituciones, entre ellas Coppel, Elektra, instituciones bancarias, prestamistas, agiotistas, y algunos casos para financiar actividades que les permitan obtener ingresos extras.
La medida no es nueva, dicen otros, como Martina P., que asegura que desde hace años, con sólo abonar el nombre el Google, se sabe “cuántos millones ganamos”. Otras voces aseguran que la información queda a merced de los secuestradores y extorsionadores, por lo que sus datos personales deben mantenerse en secreto.
Algunos profesores aseguran que esta es la gran oportunidad que tiene el sindicato para que los mexicanos sepan cuánto gana un maestros frente a grupo y que lo que teme Alejo Rivera es que surja el nombre de los comisionados de la Sección 26, que cobran doble plaza y que además son regidores o diputados o funcionarios de algún poder, gozando de los sueldos de la alta burocracia más su pago como parte del magisterio.
Es tiempo de exigir rendición de cuentas de nuestras cuotas sindicales y del patrimonio sindical, advierten otros que han sido víctimas del saqueo miltimillonario del FONCASOL, a manos de los últimos cinco secretarios generales de la Sección, quienes jamás les informan cómo se aplican sus cuotas, cuánto capital existe y de qué se dispone.
Para certidumbre de los que tienen deudas, la nómina o lista de trabajadores del magisterio, no transparenta domicilios, la ciudad donde viven, ni números telefónicos “es más fácil hallarnos en el Face”, dicen al tiempo que reprochan a Rivera Ávila su ausencia cuando realmente se le necesita y traen del recuerdo la extraña muerte de Juan Miranda Uresti ocurrida hace algunos años.
Aprovechando la libertad de las “benditas redes sociales” como diría el Peje, profesores le exigen a Alejo Rivera que rinda cuentas del manejo de sus aportaciones, demandan una auditoría al manejo de las finanzas de la Sección 26 del SNTE y sus integrantes charros, que transparenten el uso de las cuotas sindicales, exigen.
Ante el pronunciamiento del dirigente magisterial, en lo que coinciden sus agremiados es en la grave inseguridad que se vive en San Luis Potosí y en todo México, pero en cuanto a los salarios, socarronamente, se burlan diciendo que pueden quedar a expensas de secuestradores y extorsionadores, porque se puede comparar con lo que gana un diputado o un senador.