ColumnasColumnas (destacadas)

La impunidad de unos delincuentes

“Quae nocent, docent”

(Lo que daña, enseña)

En su gran mayoría, el pueblo potosino carece de memoria histórica, o bien, prefiere permanecer callado antes que señalar los yerros y pillerías de los funcionarios públicos que, escudados en un nombramiento otorgado por el gobernador o una desairada elección, pueden hacer lo que quieren sin que nada ni nadie haga algo por poner un alto.

Durante el fin de semana, la presión al ejecutivo y su señora esposa por parte de la organización Ciudadanos Observando logró algo que parecía imposible: que la exdiputada Martha Orta dejara la cómoda posición como secretaria ejecutiva del Sistema de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. La diputada había sido denunciada por desviar recursos del Congreso del Estado a través de empresas fantasmas. Ya con anterioridad, la misma asociación civil había logrado que otra exdiputada de oscuro historial, quien responde al nombre de Rebeca Terán, también dejara el puesto al que había sido nombrada por la responsable del DIF estatal.

El caso de estas exdiputadas no es el único. Existe una larga fila de corruptelas que esperamos sean sancionadas y no pasen a dormir el sueño de los justos. Entre los múltiples actos delictivos de cuello blanco perpetrados desde las oficinas del Congreso del Estado, ubicadas en la calle de Pedro Vallejo, hay dos que aparentemente se centran en cuatro diputados y algunos de sus familiares. Claro que, si se escarba un poquito más, se puede comprobar que otros y otras diputadas de los diferentes partidos lograron lucrar a manos llenas sin que hasta ahora se les haya perseguido de ninguna manera.

Los dos casos más escandalosos son la llamada “Ecuación Corrupta” y aquella infame fiesta de navidad. En ambos casos aparece una pléyade de diputados que tienen en común el cinismo y la capacidad corruptible que ha causado un gran daño. Sin embargo, van por las calles muy tranquilos porque saben que nadie ni nada va a poder con ellos, y así, algunos implicados en los actos delincuenciales, ahora despachan desde San Lázaro y bendicen la falta de memoria del pueblo potosino, porque su voto, o bien la nefasta disposición que establece a los diputados y senadores plurinominales, les permite seguir viviendo del presupuesto y llenándose los bolsillos de manera descarada.

Aquí en San Luis Potosí tenemos un fiscal anticorrupción, pero da igual que no lo tuviéramos, porque de sus oficinas no sale ninguna acción. El fiscal estatal, bueno, ese señor, sigue de socialité, escribiendo cartas de despedida y publicándolas cada vez que muere alguien cercano a él. ¿Y la contraloría estatal? Muy bien, gracias. Si usted busca al titular, lo más seguro es que le digan que anda de viaje, pues el señor se ha dedicado a recorrer todo el país a cuenta de nuestros impuestos, situación que no puedo entender pues su trabajo está aquí y no en otras entidades.

Mientras los actos delincuenciales siguen y siguen, ahora nos salen en el Congreso Estatal con que no encuentran la carpeta de la investigación a la ecuación corrupta y de la fiesta navideña y que, por eso, no pueden actuar en tiempo y forma. ¡De verdad piensan que somos tontos!

Decían los romanos que lo que daña enseña, pero al pueblo de San Luis lo han dañado de manera inmisericorde y allí seguimos admirando y votando por los cárteles legislativos. Somos un pueblo agachón, sin memoria y mudo ante actos como los que se dan desde el congreso y todas las dependencias del gobierno estatal y municipal.

Gabriel García Márquez en su novela más famosa escribió que hay pueblos condenados a vivir en cien años de soledad. Afortunadamente para la literatura no conoció nuestra ciudad, porque entonces hubiera escrito que el pueblo de San Luis está condenado a vivir eternamente en soledad.

Ramón Ortiz Aguirre

MUNICIPIO SOLEDAD GRACIANO SANCHEZ
Botón volver arriba