
Tal vez has llegado a escuchar que existen en el país varios pueblos que llevan el nombre de Atotonilco, pero en esta ocasión me refiero al del estado de Guanajuato donde se encuentra el bello Santuario de Jesús Nazareno reconocido por su riqueza histórica y artística de estilo barroco que data del siglo XVIII. Atotonilco proviene del náhuatl atotonilli que significa lugar de agua caliente.
El Santuario fue construido gracias al Padre Luis Felipe Neri de Alfaro, quien en una ocasión regresaba de predicar unas misiones en Dolores Hidalgo y al sentarse a descansar bajo un mezquite y quedarse dormido, vio a Nuestro Señor Jesucristo coronado de espinas llevando la Santa Cruz sobre sus hombros, el cual le decía que era su voluntad se edificara en ese lugar un templo de penitencia y oración y fue el 3 de mayo de 1740, Día de la Santa Cruz cuando se colocó la primera piedra terminando la primera etapa el 20 de julio de 1748 que consistía únicamente en la nave principal, la torre y la sacristía donde finalmente quedaría la imagen de Jesús Nazareno, presidiendo la eucaristía en aquella ocasión Don Manuel de Villegas, Cura de la Villa de San Miguel el Grande, hoy San Miguel de Allende.
La construcción quedó concluida casi en su totalidad en 1776 conformada por lo siguiente: el Antiguo Cementerio (actual Atrio), la Nave Principal dividida en siete partes, el Camarín de los Santos Apóstoles, la Sacristía Nueva, la Capilla de la Virgen del Rosario, la Sala y Celda del Padre Alfaro, la Capilla de Belén, la Sacristía Vieja (actual Capilla del Santísimo), la Capilla del Santo Cenáculo y de la Soledad, la Capilla y Camarín de Loreto, la Gloria Escondida, la Capilla del Santo Sepulcro y la Capilla del Calvario. La Santa Escuela de Cristo, el Portal de la Casa de Ejercicios y el Depósito de las Reliquias fueron posteriores.
No existe un solo espacio en este recinto que no esté cubierto por escenas pictóricas en muros y techos donde sobresalen ángeles, apóstoles, deidades, soldados romanos, la evocación al Espíritu Santo y representaciones como el Génesis, Apocalipsis y la Pasión de Cristo. Los óleos, creación de Juan Rodríguez Juárez y los murales del artista queretano Miguel Antonio Martínez de Pocasangre, a quien le llevó años plasmar todo al temple en soluciones de aceite sobre láminas de plata, quedando pinturas religiosas tan impresionantes como las que existen en la Capilla Sixtina en Roma, con esto también se lograría la enseñanza al cristianismo de grupos como tepehuanes, guamares, guachichiles, capuces y otomíes que no sabían leer ni escribir y tampoco entendían el idioma español.
El Santuario es uno de los ejemplos más sobresalientes de la arquitectura y el arte barrocos de la Nueva España, por lo que en 2008 fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Aquí se exhibe el Estandarte de la Virgen de Guadalupe con el que el Cura Don Miguel Hidalgo, presidió la lucha de Independencia el 16 de septiembre de 1810, por lo que hay quienes le llaman el Santuario de la Patria. En el muro derecho del presbiterio, descansan los restos del Padre Luis Felipe Neri Alfaro, quien falleció en Atotonilco el Viernes Santo 22 de marzo de 1776, reconocido por su don de profecía y gran benefactor de los pobres.