
Un trabajo impresionante es el que realiza Kirill Mazurek, un pintor canadiense que, con una técnica medieval, crea imágenes sacras que pocas veces tiene el público la oportunidad de ver. Esta es la séptima ocasión que trae, exclusivamente a San Luis Potosí, uno de los Íconos Bizantinos que le toman meses en pintar. La imagen de San Jorge y el Dragón es su más reciente obra que, con mucho detalle, logró plasmar en una trozo de madera.
La acostumbrada técnica del óleo sobre lienzo que es tan usada en México y en muchos países de Europa no se compara al método que Kirill, que ha sido transmitido de generación en generación desde la época Medieval. Pocos eran los que tenían permitido pintar íconos como este, tenían que ser monjes dedicados exclusivamente a la creación de estas imágenes o personas con un corazón y una alma muy pura.
Para crearlos, Kirill escoge la madera ya que proviene de algo natural que crece alto y alcanza la divinidad, como lo es un árbol; por esta misma divinidad las lineas del extracto deben correr en vertical, de arriba abajo. La pintura no es sencilla de hacer, todos los colores tienen una base mineral como el mercurio que ayudan a que se preserven, posteriormente utiliza yema de huevo y vino, pero principalmente está cubierta de hojas de oro que representan la divinidad de los íconos y la imagen que representan.
Colocar el oro no es tara fácil, utiliza brochas especiales de pelo de ardilla, vodka, pegamento a base de piel de conejo, cerveza, migajas de pan, extracto de bilis de buey y aceite de linaza; la mayoría de estos materiales sirven para dar más color al ícono. Una vez terminada la obra, la protege con un aceite especial que ayuda a que no pierda color. Aproximadamente, le toma Kirill entre seis y ocho meses hacer una de sus creaciones, eso dependiendo del tamaño que tenga planeado.
En cuanto a su significado, el artista señala que el marco de alrededor representa lo material, los sentimientos, lo mundano, cosa que da una ventana a lo divino que demuestra su imagen, en este caso la escena de San Jorge y el Dragón. En palabras de Kirill, el ícono es una ventana a lo divino para que todos puedan apreciar una imagen celestial.
Generalmente, San Jorge es pintado asesinando al dragón, pero “El dragón me pareció un animal extraordinario, a diferencia de otras representaciones yo lo plasmé vivo”, señaló Mazurek; y a la princesa que rescata habitualmente aparece a lo lejos, sin embargo, prefirió colocarla atrás del santo y siendo ella la que lo detenía. Con estos íconos se puede hablar de una inspiración divina, Kirill asegura que no pinta a su gusto, la imagen proviene del cielo y el simplemente le da forma.
Tristemente, las maravillosas obras de este pintor canadiense son del deleite de pocos, la única vez que han sido vistas es cuando el las ha traído a San Luis Potosí a ser bendecidas; las personas que asisten a la misa logran, por un pequeño momento, verlas. Después, regresan a Quebec y permanecen en una bodega en una iglesia. Sus amistades en la Iglesia Potosina es lo que ha hecho que, desde hace siete años, regrese a San Luis Potosí y traiga consigo una nueva obra.
Desde 2005 que aprendió, a pesar de que su propio maestro Alexander Lavdansky le ha dicho la impresionante belleza que tienen sus obras, Kirill ha preferido no exponerlas ya que el no busca el protagonismo con los íconos, sólo quiere abrir una ventana a lo celestial. Pocos potosinos, así como sus amigos y su familia , son de las personas que han admirado sus obras.
La misa de bendición de San Jorge y el Dragón será el próximo domingo 28 de abril en la Basílica de Guadalupe en punto de las 13:00 horas y todos pueden acudir a admirarla.