En el vasto universo de la gastronomía de México, donde abundan los rellenos complejos y las salsas elaboradas, existe una preparación que destaca por su absoluta desnudez: los tamales tontos, pero ¿Qué son y cómo se preparan?
Según información documentada por diversos artículos de gastronomía del país, estos tamales reciben su peculiar nombre debido a que carecen de relleno. Elaborados únicamente con masa de maíz, manteca, sal y ocasionalmente un toque de epazote, representan una de las expresiones más humildes y profundas de la cocina tradicional, recordando que la esencia del alimento radica en su ingrediente más sagrado: el maíz.

Lejos de ser un término despectivo, el adjetivo «tonto» es una forma coloquial de describir un tamal que se presenta «sin gracia» o vacío. Históricamente, estos tamales han sido un símbolo de resistencia y creatividad en tiempos de escasez, permitiendo a las familias mexicanas crear un platillo saciante con los recursos mínimos.
Dependiendo de la región, también se les conoce como tamales pelones, blancos o nejos, y su elaboración requiere un batido perfecto de la masa y un cocción lenta al vapor para lograr una textura esponjosa que resalte el sabor limpio del grano.