
En San Luis Potosí, como en todos los lugares del país, hay personas que tratan de salir a buscar el pan de cada día, ya sea con un trabajo remunerado en una empresa, o bien, recurriendo al emprendedurismo. Es es este último caso donde después de muchos años de altibajos y mucho esfuerzo es que la suerte por fin nos voltea a ver y al cabo de algunos años el negocio empieza a prosperar.
No importa el giro que tenga el negocio, puede ser una tienda de abarrotes, un puesto de tacos, tal vez un local de productos importados, es un hecho que después de tiempo, inversión y buenas desiciones financieras, el negocio será más rentable, y por lo mismo, más exigente de recursos y tiempo. Todo esto obligará a contratar personas que puedan ayudar con el trabajo el negocio, esto no es un favor, es un trabajo y por lo tanto, se ofrece un sueldo y beneficios que ofrece la ley para los trabajadores.
Sin embargo, es muy fácil que al contratar personal, sea muy difícil darse cuenta de los valores y moral de los trabajadores que entran al negocio o empresa, lo que flanquea la seguridad de los bienes con los que uno se gana el pan.
Es bajo este contexto que un lector compartió con Código San Luis la pequeña anécdota de cómo un mal empleado le hizo pasar por un trago amargo, pues en pleno abuso de confianza, puso en riesgo pequeña empresa, una empresa que podría bien ser cualquiera, pues sin un buen sistema de reclutamiento, ésta se expone a malversaciones, estafas, robos, en fin, la lista es larga.
Nuestro lector, dueño de un local de venta de diversos artículos, contrató al que llamaremos Arturo O. a quien con el tiempo se le dieron funciones de un empleado de confianza; cosas como abrir o cerrar el local, ser encargado de caja y tener poder de decisión sobre algunas cosas del lugar son un ejemplo. Fue en este entorno que el sujeto confió en el poder que se le confió y, en pleno abuso de confianza realizó actos que perjudicaron la empresa en donde laboraba, incluso cuando se le descubrió y haciendo gala del cinismo que caracteriza a gente como esta, se rebeló contra sus empleadores.
Una persona como la que aparece en la imagen, por sí sola no puede culparse de algún hecho delictivo, lo que es más, podría ser cualquiera, es por este motivo que nuestro lector, al compartir su historia con este medio, exhorta a todos los potosinos que sean dueños de algún negocio, local o empresa de productos o servicios que tengan mucho cuidado con las personas que contratan, llama a no descuidar sus negocios y permanecer alerta para identificar rápido cuando alguien se quiera «pasar de listo» con nuestro patrimonio.
Seguiremos informando.