
La caravana de la fe, integrada por fieles potosinos, cumplió su promesa a la Virgen de San Juan de los Lagos, llegaron a sus pies para dar gracias a los favores recibidos.
En el camino, en la primera jornada, sufrieron una baja: un peregrino que dejó la vida en su ruta de fe, le dio un infarto y quedó ahí, a orilla de carretera, lo encomendaron a Dios y siguieron su paso.
Estoicos, los fieles cumplieron sus jornadas, aguantando el intenso frío, el queman sol de invierno y los peligros de la carretera, protegidos y arropados con la fe y gratitud que le tienen a la Sanjuanita.
Las historias en los favores que les hizo la Virgen, son muchas y conmovedoras, lo que más le piden es salud, milagros para curar a quienes han perdido la esperanza de vida, para encontrar un trabajo, para cruzar la frontera en busca del sueño americano y para dar buena ventura a los neuvos seres que llegan a este mundo.
Sus pies resisten las ampollas del cansancio, porque cuando llegan a los pies de la Virgen, todo es plenitud, felicidad y salud. Embriagados por el reto superado, hay quienes prometen volver al año siguiente, simplemente por agradecer.
En el camino, la gente generosa les provee de comida, de abrigo, de un poco de café para mitigar el frío y de unos tamalitos para mitigar el hambre.
El pueblo generoso de San Juan de los Lagos les ofrece comida y apoyo a su llegada a la basílica. Ahí los confortan, los curan y les dan abrigo, cada año, desde hace 35 años, habitantes del pueblo pasan la noche en vela sólo por ayudar a los peregrinos que desfilan frente a la Virgen, cumpliendo sus promesas a cambio de favores recibidos.
José, el campanero del Santuario de la Virgen de San Juan, en exclusiva para códigosanluis.com, contó la historia que da origen a la devoción de la milagrosa imagen, cuya fama creció cuando salvó la vida de una niña desahuciada.
El resto de la noche y buena parte de mañana, peregrinos provenientes de muchas partes del país y del extranjero, se postran, dan gracias y regresan a sus lugares de origen con su fe renovada y la promesa de volver.