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Cuando la ciudad aún duerme, Pedro Montiel ya está en marcha. A las 6 de la mañana, antes de que salga el sol, enciende el motor de una de las tolvas de recolección de basura y comienza su ruta diaria por las calles de Soledad de Graciano Sánchez, siendo consciente del trabajo rudo que refleja el esfuerzo de años de dedicación.
A sus 48 años de edad, ha dedicado más de tres décadas a una labor esencial para la ciudadanía; un trabajo que pocos reconocen y que no muchos estarían dispuestos a hacer, sin embargo, él lo realiza con alegría, convencido de que su esfuerzo mantiene limpia la ciudad y mejora la vida de las familias soledenses. Además, ha sido testigo de cómo su área se ha fortalecido, resaltando el actual respaldo del alcalde, Juan Manuel Navarro Muñiz, para la mejora de su ardua labor.
Desde 1995, Pedro forma parte de la Coordinación de Aseo Público del Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez, donde con orgullo y determinación, ha enfrentado los desafíos de su trabajo con una convicción clara: “Si no existiera la recolección de basura, la ciudad estaría sepultada en desechos, es un trabajo indispensable, aunque no siempre reconocido”, señala.
Día tras día, enfrenta olores desagradables, manipula desechos en condiciones difíciles y expone su salud a riesgos sanitarios, pero lo hace con entusiasmo. “A pesar de lo que implica, me gusta mi trabajo y lo hago con gusto, aquí en Aseo Público siempre hemos sido muy unidos, nos apoyamos entre compañeros porque sabemos la importancia de lo que hacemos”, afirma.
Detrás de su dedicación también está el amor y el apoyo de su familia, su esposa y sus cuatro hijos siempre lo han visto con admiración. “Cuando empecé, hace muchos años, me costaba aceptar que trabajaría en la basura, pero con el tiempo entendí su importancia, mis hijos siempre han estado orgullosos de mí, siempre me han expresado su respeto y jamás han sentido vergüenza por mi trabajo, eso es lo que más me motiva”, comparte.
Sin embargo, el reconocimiento social no siempre está presente; aunque hay ciudadanos que le ofrecen un vaso de agua o palabras de agradecimiento, también enfrenta la indiferencia y la falta de conciencia de otras personas sobre la importancia de su labor.
La labor de Pedro y sus compañeros no es fácil, la basura no tiene días de descanso, y ellos tampoco. Bajo el sol abrasador del verano o en las frías madrugadas de invierno, Pedro sigue adelante, empujado por la responsabilidad y el amor a su trabajo, que no está exento de riesgos, entre los principales peligros que enfrenta a diario está el manejo de residuos peligrosos.
A pesar del uso de equipo de protección: «Nos hemos encajado jeringas, cortado con vidrios y latas mal desechadas, hay gente consciente que separa estos residuos, pero otros no lo hacen, sería de gran ayuda que la ciudadanía tuviera más conciencia sobre el reciclaje», señala.
Durante la pandemia, Pedro contrajo COVID-19, fueron días duros, pero aún en los momentos más difíciles sabía que no podía dejar su trabajo por mucho tiempo. «Nosotros, igual que bomberos y tránsito, no podemos parar, si dejamos de trabajar un día, la basura se acumula y eso se convierte en un problema», explica con convicción; apenas pudo recuperarse, volvió a su ruta, con la misma entrega de siempre.
A lo largo de 30 años, Pedro ha sido testigo de los cambios en el servicio de recolección de basura en Soledad, hoy, reconoce el apoyo del Gobierno Municipal impulsado por el alcalde Juan Manuel Navarro Muñiz, quien reforzó la flotilla vehicular y mejorado las condiciones de trabajo del personal de aseo público. “Recibimos nuevas unidades y eso hace la diferencia, cuando uno trabaja con buen equipo, la ciudadanía lo nota y también recibe un mejor servicio”, expresa.
Hoy, Pedro sigue recorriendo las calles con la misma entrega con la que comenzó hace tres décadas, gracias a su labor y la de sus compañeros, las 300 colonias de Soledad de Graciano Sánchez cuentan con un servicio eficiente de recolección; con una flotilla de 15 tolvas y dos camionetas, el Ayuntamiento logra retirar diariamente grandes volúmenes de basura, garantizando un entorno limpio y saludable para todos.
Pedro Montiel es un héroe anónimo. Un hombre que, sin esperar reconocimientos, dedica su vida a una labor esencial para la comunidad, en medio de condiciones que pocos estarían dispuestos a enfrentar, un ejemplo de esfuerzo y dedicación, y aunque muchos no lo noten, cada día deja huella en Soledad de Graciano Sánchez, asegurándose de que la ciudad amanezca limpia y lista para un nuevo día, su historia es un recordatorio de que cada labor, por más discreta que parezca, es fundamental para el bienestar de la sociedad.