Los mercados financieros globales han comenzado a reaccionar con nerviosismo ante una serie de reportes que apuntan a posibles movimientos irregulares vinculados a la administración de Donald Trump. Diversos analistas y organismos de control han encendido las alarmas sobre el presunto uso de información privilegiada (insider trading) para manipular la volatilidad de los mercados.
La controversia surge tras detectar patrones de inversión atípicos que precedieron a anuncios clave de política económica y arancelaria. Según fuentes cercanas a los reguladores de Wall Street, se han registrado volúmenes de operaciones inusualmente altos en sectores específicos apenas minutos antes de que el Ejecutivo emitiera decretos o declaraciones a través de sus canales oficiales.
Desde el Capitolio, la oposición ha solicitado una investigación formal de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). Argumentan que estas prácticas no solo erosionan la confianza del inversor minorista, sino que podrían constituir delitos federales.
Por su parte, los portavoces de la Casa Blanca han desestimado las acusaciones, calificándolas de «especulaciones sin fundamento» destinadas a sabotear la agenda económica del presidente.
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