La mañana del 22 de febrero corrió como reguero de pólvora una noticia: “mataron al Mencho”.
Las redes estallaron casi tan fuerte como los incendios y explosiones que generaron, en reacción, los integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación en Jalisco, Michoacán, Colima, Guanajuato, Tamaulipas y Aguascalientes.
El gobierno de Estados Unidos ofrecía 10 millones de dólares por la cabeza del capo mexicano, considerado el más poderoso del mundo, con conexiones y negocios en casi todos los continentes.
La adrenalina aún circula por las venas de los soldados y agentes que participaron en una operación en la que, le guste o no a los secretarios de Marina y Sedena, será Omar García Harfuch, secretario de Seguridad, quien se llevará los honores.
Toda clase de historias surgen tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, presunto financiador del expresidente Andrés Manuel López Obrador y de la mismísima Claudia Sheinbaum, según revela el libro del abogado Julio Scherer García: «Ni venganza ni perdón».
Una de esas versiones señala que, en realidad, el operativo de captura ocurrió el 19 de febrero; que el enfrentamiento entre los pistoleros del CJNG y las fuerzas federales duró ocho horas y que, al final, “El Mencho” fue detenido con vida, esposado y puesto de rodillas ante la mirada incrédula de quienes participaron en el episodio de guerra.
El operativo no fue quirúrgico, como la extracción de Ismael “El Mayo” Zambada. La captura de “El Mencho” fue a sangre y fuego y, ciertamente, al gobierno mexicano no le convenía que fuera detenido con vida, porque la extradición a Estados Unidos sería obligatoria y su testimonio el último clavo en el ataúd político de Morena, que enfrenta una serie de crisis debido al involucramiento de parte de sus miembros importantes, secretarios de Estado, gobernadores y presidentes municipales, con el CJNG.
Todo indica que la captura no fue en Jalisco, sino en Veracruz, y que lo que hemos visto tras la caída del capo es una ola de violencia calculada por el gobierno federal.
La historia nos dice que la caída de un capo no termina con la delincuencia. “El Mencho” valía mucho más vivo que muerto; su deceso es, digamos, una muerte conveniente para el sistema.
El heredero del cártel, según los mapas criminales del Ejército, es Gonzalo Mendoza Gaytán, conocido como “El Sapo”.
La muerte de Oseguera dará cierta tranquilidad a los políticos de la cuatroté que recibieron financiamiento ilegal, pero parece que no por mucho tiempo.
P.D. 1.- Desde la Secretaría General de Gobierno están enfocando (¡otra vez!) ataques en contra de la expresidenta municipal de Catorce, Chiquis Carrillo. Destacan las observaciones por 53.9 millones de pesos realizadas por la Auditoría Superior de la Federación, que incluyen nueve meses de la administración de Chiquis y tres de Javier Sandoval (alias “El Gudy”). Batallaron, pero los mañosos se encontraron. A ver cómo queda el oriundo de Guanajuato con la muerte del líder del CJNG.
P.D. 2.– Manuel Portales es un empresario huasteco que fue detenido como parte de las acciones contra el huachicol que encabeza el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. El hombre sería un simple mortal si no fuera porque tiene lazos sanguíneos con Samantha Portales, la joven que se apuntó para ser candidata a gobernadora tras la aprobación de la llamada “Ley Gobernadora”, que finalmente fue vetada por el mandatario Ricardo Gallardo. La iniciativa pretendía que solo mujeres fueran postuladas por los partidos políticos para contender en 2027. Samantha es esposa del controvertido huasteco Gerardo Sánchez Zumaya, también aspirante a gobernador. Coletazos que dejan las acciones de la SSPC.
Hasta la próxima.