
El corazón de la capital se ha transformado oficialmente en una sucursal del estadio. A solo unas horas de que ruede el balón en el decisivo encuentro entre México y Ecuador por los dieciseisavos de final del Mundial 2026, miles de aficionados han comenzado a abarrotar el Paseo de la Reforma y las inmediaciones del Ángel de la Independencia, desatando un ambiente de fiesta, música y esperanza bajo el ya icónico lema: «¿Y si sí?».
Desde muy temprano, el verde, blanco y rojo se apoderó de las banquetas. Camisetas de la Selección, sombreros de charro, banderas tricolores y el ensordecedor sonido de las cornetas le dan vida a un corredor mundialista que espera recibir a cientos de miles de personas a lo largo de la tarde y noche.
El Gobierno de la Ciudad de México instaló un despliegue sin precedentes de 18 pantallas gigantes que cubren puntos neurálgicos desde la Glorieta de la Diana Cazadora hasta el Monumento a la Revolución, permitiendo que nadie se pierda los detalles del crucial encuentro.
Los comerciantes locales y ambulantes reportan una actividad frenética. Espumas, banderas, botanas y refrescos son los artículos más solicitados por los fanáticos que aprovechan el imponente fondo del Ángel de la Independencia para inmortalizar el momento con selfies y transmisiones en vivo. Cánticos de «¡México, México!» resuenan intermitentemente, contagiando a los automovilistas que responden con bocinazos de apoyo.