
Los recientes disturbios en Irán han dejado más de 500 personas muertas y más de 10 mil detenidas, de acuerdo con el grupo de derechos humanos HRANA, en medio de una de las protestas más amplias desde 2022 y una fuerte respuesta de las fuerzas de seguridad.
Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con información recopilada por activistas dentro y fuera del país, murieron 490 manifestantes y 48 integrantes de las fuerzas de seguridad. Las cifras no han sido confirmadas por el gobierno iraní, que no ha emitido un balance oficial, y no pudieron ser verificadas de manera independiente por agencias internacionales.
Mientras la crisis interna se intensifica, Teherán elevó el tono frente a Washington. El presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que cualquier agresión externa tendría consecuencias directas y afirmó que un ataque contra Irán convertiría en objetivos legítimos a Israel y a instalaciones militares de Estados Unidos en la región.
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