
El papa León XIV denunció este sábado la desigualdad social y los «abismos entre pobres y ricos» durante su primera visita a Mónaco, un principado conocido por su lujo y concentración de riqueza.
En un discurso pronunciado desde el Palacio Principesco, el pontífice criticó las «estructuras de pecado» que profundizan las diferencias entre privilegiados y excluidos, y llamó a redistribuir los bienes y oportunidades en favor del bien común.
Advirtió que la «ostentación de la fuerza» y la imposición de intereses amenazan la paz mundial, en alusión a los conflictos internacionales.
La visita, de menos de nueve horas y la primera de un Papa en casi 500 años a este microestado, incluyó encuentros con el príncipe Alberto II y actos públicos con asistencia limitada.
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