Bien sabido es que en política tu peor enemigo es un compañero de partido. Con esas palabras definió el periodista español Antonio Navalón la cena de negros que traen los jerarcas de MORENA en este México mágico.
La publicación del libro “Ni venganza ni perdón”, escrito por el abogado Julio Scherer Ibarra en colaboración con el periodista Jorge Fernández Menéndez, no es una bomba; es la confirmación de que Andrés Manuel López Obrador y su movimiento de regeneración nacional accedieron al poder gracias al financiamiento y a los pactos con el crimen organizado.
Los señalamientos que hace Julio Scherer son demoledores y, por primera vez, detallan el origen del poder que fue acumulando Jesús Ramírez Cuevas. Cuevas, con su cerebro inquinado y tenebroso, sobrevivió a Scherer, se apoderó de la voluntad de Andrés Manuel López Obrador y consiguió mantenerse en el primer círculo del poder como jefe de asesores de Claudia Sheinbaum Pardo.
Si es cierto que dispuso de 27 mil millones de pesos para convertir al sindicato de electricistas en un grupo de choque, como realmente lo fue, y que aprovechó para impulsar la candidatura de Clara Brugada al gobierno de la CDMX, pese a que el candidato de Sheinbaum era Omar García Harfuch, puede que la presidenta lo defienda, pero la duda ha sido sembrada.
Scherer no es una blanca paloma. Historias de extorsión hay por montones en su contra; pueden ser verdad o mentira, pero a esta servidora le constan por lo menos dos, relacionadas con empresarios potosinos que tuvieron que pagar dos millones de pesos para que les concediera una audiencia.
Ya en la entrevista, el entonces consejero jurídico les ofreció resolver el entuerto de varios proyectos atorados por cuestiones legales; pero, obviamente, tasó muy alto sus oficios, lo que incluía una millonaria comisión por una audiencia con Andrés Manuel López Obrador, por ahí del segundo año de su sexenio.
Scherer y Jesús Ramírez son como dos gotas de agua: les gusta el poder y les gusta el dinero. Jesús se incrustó en el movimiento gracias a sus vínculos con el escritor Carlos Monsiváis. Nunca imaginó que llegaría tan alto ni que haría tanta fortuna, pero hoy por hoy mantiene ese estatus. No tiene escrúpulos; sus estrategias obradoristas no han dado resultado con la actual presidenta, pero mantiene el oído de la mandataria de su lado.
Scherer es un hombre arrogante; hace uso de la historia de su padre y de la fuerza de la revista Proceso para consumar una venganza contra el movimiento que su estirpe impulsó.
Las deslealtades y las rivalidades en los grupos de poder son normales. Hemos visto esa película con el PRI y el PAN, pero en MORENA son salvajes, insaciables.
Scherer calculó cada impacto de su revelación de corrupción y genera, casi sin querer, una coyuntura para que Claudia Sheinbaum haga una criba de obradoristas extremos que trabajan para destituirla.
El primer paso se ha dado: la destitución de Max Arriaga, autor de la ideologización de los libros de texto, es la señal. Arriaga, un narcisista tóxico, hará daño y seguirá como protegido de Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de Andrés Manuel López Obrador. Lo de Adán Augusto López tuvo otra ruta, pero expulsados de la cúpula no tienen el mismo poder.
Adán buscará apoderarse de MORENA; Arriaga se ocupará de escupir diatribas, pero bastará con un guiño de la presidenta para que los aniquilen, porque en política dejar pataleando a los adversarios es más peligroso que quedar en medio del fuego cruzado.
Seremos testigos de la implosión de los zurdos que prometieron la transformación y solo nos han dado más corrupción.
P.D. 1.- El director del Cecyte en San Luis Potosí, Edgar Alejandro Anaya Escobedo, se anda pasando de listo con la engorda de la nómina de ese sistema educativo. Resulta que, en lo que va de su gestión, ha contratado al menos 60 aviadores, todos amigotes suyos originarios del estado de Tamaulipas. ¿Acaso no habrá alguien que le revise las manitas?
P.D. 2.- Los operadores del programa “La Escuela es Nuestra” están convertidos en una mafia que no solo no mejora las condiciones físicas de los planteles, sino que les exigen cooperación a los padres de familia y, por si fuera poco, los obligan a solicitar facturas con sobreprecios a materialistas. Las mejoras que hacen son mínimas: los baños siguen en condiciones deplorables, los mesabancos viejos y desgastados. Eso sí, colocan su plaquita para hacer creer que se intervino a fondo. Nada más alejado de la verdad.
P.D. 3.- El brote de sarampión sigue creciendo. Las autoridades sanitarias se empeñan en minimizar la situación. No aprendieron de la crisis del COVID. Que Dios nos proteja.
P.D. 4.- Código San Luis cumple 15 años. En este tiempo hemos vivido intensamente el periodismo. Gracias a todos los que han aportado su talento y a quienes, en su inmensa generosidad, nos siguen y nos leen. Aquí caminamos en el oficio que es el más bonito del mundo.
Hasta la próxima.