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La Sociedad del Cansancio

Por Estefanía López

Vivimos en una era caracterizada por la aceleración constante, donde la presión por ser productivos y eficientes está en su punto más alto. La socióloga surcoreana Byung-Chul Han, en su obra La sociedad del cansancio, plantea que la era contemporánea está dominada por una sobrecarga de información, una necesidad constante de rendimiento y la imposición de estándares inalcanzables. Este fenómeno no solo afecta la vida social y laboral, sino que tiene profundas repercusiones en la salud mental, dando lugar a lo que podríamos denominar «sociedad del cansancio».

Desde una perspectiva psicológica, el cansancio al que se refiere Han no es solo físico, sino fundamentalmente emocional y cognitivo. Vivimos en una cultura que valora la productividad a cualquier costo. El «hacer más» se ha convertido en un mandato social, donde la eficiencia y el rendimiento se confunden con el éxito personal. Esto genera una constante sensación de insatisfacción y agotamiento.

El individuo no solo trabaja más horas, sino que se ve impulsado a mantener una especie de «hiperactividad» mental: siempre conectado, siempre disponible, siempre haciendo algo. Este ritmo frenético genera un tipo de fatiga que va más allá de la fatiga física; es un agotamiento psicológico que erosiona el bienestar emocional.

Este cansancio prolongado puede desencadenar diversos trastornos, como el síndrome de burnout o agotamiento extremo. Este síndrome se caracteriza por un sentimiento de vaciamiento emocional, una sensación de despersonalización y un descenso en la realización personal. A medida que las personas intentan cumplir con las expectativas de la sociedad, su capacidad para disfrutar de la vida y mantener relaciones interpersonales sanas se ve gravemente afectadas.

El concepto de «autopolítica» que Han menciona en su libro, se refiere a la internalización de la obligación de rendir cuentas. Las personas ya no solo obedecen a las demandas externas, sino que se convierten en sus propios opresores. La autoexplotación se presenta como un resultado de este ambiente de presión constante, en el que el individuo se siente culpable por no estar a la altura de las expectativas autoimpuestas. Este fenómeno contribuye a un aumento de trastornos como la ansiedad y la depresión, pues la constante exigencia genera sentimientos de fracaso y desesperanza.

Además, el ritmo acelerado de la vida moderna provoca una desconexión del «aquí y ahora». La incapacidad de desconectar de las demandas externas genera un vacío existencial, donde las personas pierden la capacidad de disfrutar del presente y de conectarse de manera profunda con los demás. Esto genera, paradójicamente, más estrés, ya que las personas se sienten atrapadas en una rutina interminable.

La sociedad del cansancio es el resultado de una sobrecarga constante de demandas externas e internas. Romper con este ciclo requiere, entre otras cosas, una reflexión profunda sobre nuestras prioridades y una revalorización de la importancia del descanso, la desconexión y el autocuidado.

 

Estefanía López Paulín
Contacto: psc.estefanialopez@outlook.com
Número: 4881154435

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