La NASA reportó que la Ciudad de México presenta hundimientos de hasta dos centímetros por mes, un fenómeno identificado mediante el satélite NISAR que ha permitido ubicar zonas con mayor aceleración en este proceso.
Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México señalaron que este hundimiento, conocido como subsidencia, genera afectaciones progresivas en la infraestructura urbana, incluidas vialidades, viviendas y edificaciones de valor histórico. También indicaron que el fenómeno contribuye a la aparición de grietas en el suelo y daños estructurales en distintas zonas de la capital.
El proceso ocurre de manera gradual y está asociado principalmente a la extracción intensiva de agua subterránea, así como al peso del desarrollo urbano sobre el antiguo lecho lacustre donde se asienta la ciudad. De acuerdo con los estudios, este fenómeno puede alcanzar niveles de hasta 250 milímetros por año en algunas áreas.
Investigaciones también advierten que el hundimiento puede acelerarse por factores como sismos o fallas en infraestructura hidráulica. Aunque algunas afectaciones no son visibles en superficie, especialistas indican que pueden detectarse a través de vibraciones o deformaciones en el terreno.
Entre las zonas más afectadas se encuentran alcaldías como Cuauhtémoc, Iztapalapa, Tláhuac, Iztacalco y Gustavo A. Madero, así como áreas específicas como el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y sectores de San Juan de Aragón. En estos puntos se han registrado hundimientos de entre 11 y 30 centímetros anuales.
Estudios académicos advierten que, en un escenario de continuidad, algunas zonas podrían enfrentar condiciones de habitabilidad comprometida en menos de una década, debido al riesgo de inundaciones y escasez de agua. El fenómeno ha sido documentado desde principios del siglo XX y mantiene una tendencia persistente en distintas zonas de la capital.