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No vengo a buscar venganza; voy a trabajar por San Luis: Gallardo

No vengo a buscar venganza, voy a trabajar por San Luis Potosí; dijo Ricardo Gallardo Cardona al tomar posesión como gobernador del estado y revelar que recibe una herencia maldita de pobreza, desigualdad y una deuda de más de 20 mil millones de pesos.

Ricardo Gallardo se asume como jefe de una revolución política en San Luis Potosí en la que no participaron ni armas ni caudillos y en la que trabajará para buscar abundancia para todos en lo que resume “un potosí un para los potosinos”.

Su llegada al poder fue endulzada con las notas de la Acuarela Potosina y un largo camino de abrazos y parabienes de los invitados al gran día del cambio de gobierno tras 12 años de pesadilla con los priístas Fernando Toranzo y Juan Manuel Carreras.

Se dijo dispuesto a trabajar para recobrar la fe de la gente, no sin antes abrir la caja de Pandora que recibió el día de hoy y que, desde hace días, deja asomar millonarios desfalcos como el detectado en la Secretaría de Salud donde reportan mil 700 millones de pesos en desvíos. «Fue indignante encontrar esos desfalcos y 40 toneladas de medicinas caducas, mientras el pueblo no tenía con qué atender sus enfermedades, ellos las guardaban y las escondías, pero, peor aún, compraron millones y millones en medicamentos falsos contra el cáncer y así se los aplicaron a la gente. Eso es no tener madre».

Ya encarrerado en el discurso, Gallardo reprochó que directivos del Hospital Central, de la Secretaría de Salud y empresarios del ramo de medicamentos dieran prioridad a sus negocios en lugar de servir al pueblo.

Policías a la calle… 

Acabarán los privilegios para funcionarios públicos y secretario en funciones; policías de Seguridad Pública tendrán que trabajar en la calle, en la prevención del delito y el cuidado de la gente. Cuatro mil 600 son el estado de fuerza, pero el gobierno anterior sindicalizó a tres mil y 600 se dedicaban a ser escoltas de políticas, empresarios y gente de la burbuja, así que sólo mil trabajaban para cuidar a tres millones de potosino.

La herencia maldita…

Los que se fueron, los del carrerato, hicieron cosas que no fueron correctas ni justas, pero «que la historia se los demande» aseveró el gobernador al referirse a su antecesor como un gobierno corrupto, que nos dijo que el estado tenía una deuda de cuatro mil 700 millones de pesos, pero eso sólo era la deuda bancaria. La herencia total asciende a 20 mil millones de pesos en deuda, mientras unos se enriquecían, otros lloraban lágrimas de sangre porque no tenían ni qué comer.

Los programas que vienen… 

Programas sociales, impulso a la generación de empleos, pensiones para abuelos, madres solteras y estudiantes, becas y obras de infraestructura encaminadas a consumar la construcción de un nuevo estado, el cual, dijo, se logrará de la mano con la ciudadanía.

Para comenzar, el nuevo gobierno dispondrá de cuatro mil millones de pesos que distribuirá en obras en todo el estado en los primeros 100 días de su gestión.

El mensaje… 

Pocos lo percibieron, pero al iniciar su primer discurso como gobernador, el equipo de producción deslizó una pieza musical titulada «La venganza» y, al final, ya para cerrar, la Shoot to Thrill del disco Back in black de AD DC, su favorita, la que lo acompañó a lo largo y ancho del estado, la que hacían sonar a todo volumen a su llegada a los mítines.

Gallardo estaba pleno y feliz, con voz firme dejó en claro que no habrá impunidad para los que saquearon al estado, pero no lo dijo, lo deslizó cubierto de frases como «No fue correcto lo que hicieron».

Una larga lista de agradecimientos le permitió envolver a los asistentes en una cálida interacción; así fue como pasó de agradecer a Dios, a sus padres, Don Ricardo Gallardo y doña Pilar Cardona, a su esposa Ruth González, a sus cinco hijos «más los que se acumulen», expresión que le valió un socarrona sonrisa.

Los que sí estuvieron… 

Hubo de todo en la toma de posesión del nuevo gobernador, algunos de traje y otros de guayabera como Teofilo Torres Corzo, de sobria formalidad el empresario Carlos Torres Medina, y de rostros radiantes , los Valladares, Juan Carlos papá y Juan Carlos hijo. Daniel Guillén y Lorena Payán, joven pareja deslumbrante de empresarios, de los pocos que creyeron en el proyecto y que se fajaron en campaña y el día de las votaciones.

La plana mayor del Partido Verde, Manuel Velasco, Jorge Emilio González, Karen Castrejón, Carlos Puente y, en medio de todos, Ricardo Monreal, el aspirante a la presidencia de México, agarrando de todo; selfies, abrazos, saludos y buenos deseos de futuro, él se deja querer, previó pidió unas enchiladas potosinas para desayunar junto con su hermano David Monreal, y un grupo de senadores que vinieron a San Luis al magno evento.

Pero si alguien lució rebosante fue Yolanda Cepeda, la presidenta del Congreso del Estado; ataviada en un vestido blanco, peinada de chongo, joyas en ambas manos, Yolanda erguía el pecho y buscaba interactuar con el gobernador, lo que contrastó con el frío saludo a la presidenta del Tribunal, Olga Regina García López, y en el extremo con la presentación de sus amigos, la actriz Itati Cantoral y el cantante Julión Álvarez, sentadito en primera fila.

María Albores González fue la encargada de representar al presidente Andrés Manuel López Obrador; habló poco, pero porta el mensaje de la declaratoria de Área Natural Protegida de la Sierra de San Miguelito.

Olga Sánchez Cordero, presidenta del Senado se deja querer. Amablemente, acepta saludos y abrazos, pero no deja de hacer política, igual que Alberto Anaya, el dirigente del PT.

El arzobispo Carlos Cabrero Romero también fue testigo del relevo gubernamental.

Y para cerrar, las etnias pame, náhuatl y tének, también invistieron como su gobernados a Ricardo Gallardo en tres breves ceremonias cargadas de simbolismo y color que sólo pueden ejercer los pueblos originarios.

Seguiremos informando. 

MUNICIPIO SOLEDAD GRACIANO SANCHEZ
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