
Los estados de Minnesota e Illinois interpusieron demandas contra el gobierno federal para frenar el despliegue de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y denunciar el uso excesivo de la fuerza por parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en medio de crecientes tensiones por operativos migratorios en Mineápolis y Chicago.
Minnesota, junto con las ciudades de Mineápolis y St. Paul, solicitó ante un tribunal federal una orden de restricción temporal para detener o limitar la operación del ICE, tras la muerte de la ciudadana estadounidense Renee Nicole Good, ocurrida el 7 de enero a manos de un agente migratorio.
El DHS confirmó su intención de enviar más de dos mil agentes adicionales al estado y presumió más de dos mil arrestos en Mineápolis durante la operación iniciada el mes pasado, la cual describió como la más grande de su historia. Las tensiones aumentaron ayer cuando agentes lanzaron gas lacrimógeno para dispersar a residentes que presenciaban las secuelas del choque entre un vehículo del ICE y un auto civil.

En la escena, el afectado, Christian Molina, cuestionó quién pagará los daños a su vehículo, mientras estudiantes de la escuela Roosevelt realizaron una protesta con consignas contra el organismo migratorio.
Illinois presentó una querella acusando al DHS de emplear fuerza «peligrosa» en la zona de Chicago. El gobernador JB Pritzker señaló que personal armado y con entrenamiento militar ha detenido e interrogado ilegalmente a residentes, además de usar químicos contra ellos.
El Departamento de Estado informó que, desde su regreso al poder, el presidente Donald Trump ha revocado más de 100 mil visados como parte de una política migratoria más estricta, incluidos cerca de 8 mil de estudiantes y 2 mil 500 de personas con antecedentes delictivos.
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