
El Domingo de Ramos es una fecha de especial significado para millones de cristianos alrededor del mundo, marcando el inicio de la Semana Santa. Este día conmemora la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén, según los relatos de los evangelios.
Según los evangelios, la gente recibió a Jesús con entusiasmo, tendiendo sus mantos por el camino y cortando hojas de palma para alfombrar su paso, una muestra de respeto y honor hacia un rey. Los que iban delante y detrás de él gritaban: «¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
Niños y adultos lo acompañaron, recibiendo a Jesús como a un rey con palmas y ramos, gritándole «hosanna», que significa «Viva».
Hoy en día, la gente que asiste a la misa de Domingo de Ramos lleva un manojo de olivo para ser bendecido por el sacerdote. Estas palmas bendecidas luego se colocan junto a cruces o cuadros religiosos en los hogares como recuerdo de la victoria de Jesús sobre la muerte.
La tradición de las ramas tiene su origen en las ramas de palma que la multitud sostenía y esparcía en el suelo mientras Jesús entraba en la ciudad montado en un burro. Este gesto expresaba admiración y respeto hacia él, facilitando su camino.
A lo largo de los siglos, se han utilizado diversas variantes de ramas, como olivo, sauce, abeto, boj, tejo, laurel, romero, entre otros, para adaptarse a diferentes regiones geográficas.
El Domingo de Ramos, siempre el domingo anterior al Domingo de Pascua, marca el inicio de una semana llena de significado para los cristianos, recordando los eventos que condujeron a la crucifixión y resurrección de Jesucristo. Es un momento de reflexión, celebración y renovación espiritual para millones de personas en todo el mundo.
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