
En San Luis Potosí ya no hay tiempos electorales, hay temporadas. Y la de los destapes, como si se tratara de una feria política permanente, comenzó mucho antes de que la ley siquiera lo sugiera. Nadie lo admite, pero todos participan. Nadie lo reconoce, pero todos compiten. Y, en medio de esta simulación, los partidos han decidido llamar a sus aspirantes de formas creativas, casi poéticas, para evitar sanciones, o al menos para fingir que lo intentan.
El Partido Verde, sin demasiados rodeos, ha sido el más explícito. El senador Manuel Velasco no ha tenido empacho en reiterar que Ruth González Silva es su carta más fuerte rumbo al 2027. No es un secreto ni una insinuación, es un destape en toda forma, aunque envuelto en declaraciones diplomáticas donde también se menciona, para guardar las formas, a perfiles como Juan Carlos Valladares y algunos legisladores locales que, en teoría, podrían competir.
El mensaje de fondo, sin embargo, es otro. El Verde se sabe competitivo, incluso autosuficiente. Velasco no habla al aire. Sabe que, en 2021, su partido ganó la gubernatura sin Morena y que, en 2024, la contienda por el Senado dejó mal parado al partido guinda en territorio potosino. Prácticamente, lo humilló. Esa memoria reciente le da valor, es la base de una narrativa que busca posicionar al Verde no como aliado subordinado, sino como fuerza dominante. En política, claro está, quien se siente fuerte, actúa como tal.
Del otro lado, el PRI también ha decidido sumarse a este carnaval adelantado, aunque con un toque de picardía legal. Sus aspirantes no son candidatos ni precandidatos, son “Defensores de México”, una etiqueta que pretende esquivar sanciones y, de paso, poner a prueba la paciencia de la autoridad electoral. Bajo ese disfraz, desfilan nombres como Enrique Galindo Ceballos, alcalde de la capital, quien aparece como la figura más visible; Sara Rocha Medina, presidenta estatal del partido; y Frinné Azuara Yarzábal, incluida, según parece, para completar la baraja y no dejar dudas de que el PRI, al menos en el discurso, tiene opciones.
Más allá del ingenio semántico, el priísmo enfrenta su propia realidad; necesita construir competitividad desde la alianza, no desde la fuerza individual. Sus destapes son más una declaración de intención que una señal de ventaja.
Y luego está Morena, el partido que parecía tener todo a favor hasta que decidió complicarse a sí mismo. Fiel a su tradición, no tiene candidatos, sino “Coordinadores de Defensa de la Cuarta Transformación”, una figura que nació como eufemismo y terminó convertida en estándar nacional. Lo que antes era simulación, hoy es método.
Será hasta junio cuando Morena defina, mediante encuesta, a su coordinador en San Luis Potosí. Mientras tanto, las piezas ya se mueven. El perfil mejor posicionado, según distintas lecturas políticas, es Gerardo Sánchez Zumaya, conocido como “El Mirrey Huasteco”, quien ha logrado colocarse en la conversación con cierta ventaja, sin embargo, la contienda interna no está exenta de tensiones. Rita Ozalia Rodríguez Velázquez también busca la candidatura, respaldada, dicen, por la cercanía y el respaldo con su hermana, Rosa Icela Rodríguez.
El problema no es la aspiración, sino la viabilidad. Dentro y fuera de Morena hay quien advierte que una candidatura encabezada por Rita Ozalia podría comprometer seriamente las posibilidades del partido en el estado, pero también es cierto que, en política, como en el destapadero que hoy presenciamos, no siempre gana el mejor posicionado, sino el mejor conectado.
Así, entre cartas fuertes, defensores improvisados y coordinadores disfrazados, San Luis Potosí vive una elección adelantada que nadie reconoce formalmente, pero que todos operan en los hechos. Los tiempos legales han sido rebasados por los tiempos políticos, y la contienda de 2027 ya no se está construyendo; ya se está disputando.
Al final, más que un proceso ordenado, lo que vemos es un escaparate abierto donde cada partido presume lo que tiene o lo que cree tener en una dinámica donde la simulación se ha vuelto norma y la anticipación es estrategia. En este destapadero, el que no se exhibe, simplemente no existe.
Cavilaciones:
Primera: Con gran sigilo, corren las invitaciones para un bautizo a realizarse el fin de semana. Los influyentes padres de los mellizos tirarán la casa por la ventana en una gran fiesta donde los invitados fueron cuidadosamente seleccionados. Puro cuaderno, nada de hojas sueltas. Pura gente bonita, rica, algunos proveedores de Gobierno y huastecos a los que se obligará a lucir fifís. Este felino recorrerá los tejados del evento para pasarles la crónica social. Muchos serán llamados, pero pocos los elegidos ¡Miau!
Segunda: Si se confirma la existencia de un caso de gusano barrenador en un humano, en la Huasteca Potosina, la situación se vuelve crítica, porque con la llegada de altas temperaturas, la posibilidad de que se propague el parásito es alta y no se ve que el Sector Salud tenga ganas de desplegar una estrategia sanitaria ¡Que Dios reparta suerte!
Tercera: La industria inmobiliaria de San Luis Potosí ha caído en un bache bastante profundo. Desde el último trimestre del año pasado, la venta de vivienda sufre de una contracción severa. Asesores aseguran que la economía no es la mejor y que quienes en promedio vendían tres casas por mes, en el primer trimestre del año no logran consolidar una sola. Y vendrán cosas peores, dice la Biblia.
