Un estudio presentado en la Semana de las Enfermedades Digestivas advierte que comer a altas horas de la noche podría agravar problemas intestinales asociados al estrés, como estreñimiento y diarrea, especialmente en personas con otros factores de riesgo metabólico.
La investigación, encabezada por la doctora Harika Dadigiri del New York Medical College, analizó datos de más de 11 mil personas provenientes de una encuesta nacional de salud y nutrición. Los resultados mostraron que quienes consumen más del 25 por ciento de sus calorías diarias después de las 21:00 horas presentan una mayor probabilidad de padecer alteraciones gastrointestinales, en comparación con quienes mantienen horarios de alimentación más tempranos.
El análisis identificó que este efecto se intensifica en personas con altos niveles de estrés, así como en quienes presentan colesterol elevado, hipertensión o mayor índice de masa corporal. En este grupo, el riesgo de síntomas intestinales aumentó hasta 70 por ciento.
En un segundo conjunto de datos, con cerca de 4 mil participantes, los investigadores detectaron que la combinación de estrés elevado y hábitos de alimentación nocturna incrementa hasta 2.5 veces la probabilidad de reportar problemas digestivos.
El estudio también encontró que las personas con estos síntomas presentan menor diversidad de bacterias intestinales, lo que sugiere una relación entre los horarios de comida, el estrés y la salud del microbioma.
Los especialistas indicaron que los resultados no implican eliminar por completo las comidas nocturnas, pero sí considerar ajustes en los horarios para favorecer una rutina alimentaria más estable. Añadieron que estos hallazgos son preliminares y deberán confirmarse mediante su publicación en una revista científica revisada por pares.