
Unas dos docenas de personas habitantes de la delegación de La Pila, encabezados por Florencio López Avila, con un discurso totalmente xenófobo, discriminatorio y egoísta, se lanzaron en contra de que en San Luis Potosí se brinde ayuda a migrantes centroamericanos que buscan lograr el “sueño americano”.
Florencio López Avila, a pesar de que reconoció tener familiares migrantes en Estados Unidos, lideró una protesta para manifestarse en contra de que en la delegación de La Pila se establezca un albergue en el que se brinde apoyo y ayuda a migrantes centroamericanos que están en proceso de repatriación a sus países de origen.
López Avila declaró que no están dispuestos a que La Pila se convierta en el patio trasero de San Luis, al contrario, aseguró que La Pila se convierta en el nuevo San Luis, un San Luis de progreso porque en esa zona están instalados los parques industriales y las fábricas maquiladoras.
Los inconformes exigieron que no se les brinde apoyo y ayuda a los migrantes centroamericanos, pidieron que se garantice la seguridad de los habitantes de La Pila, pues catalogaron a los migrantes de delincuentes, tampoco se mostraron dispuestos a brindarles apoyo de salud y mucho menos alimentación.
El puñado de manifestantes incluso se pusieron divagar sobre política internacional para buscar argumentos a fin de evitar que se brinde la ayuda a los migrantes centroamericanos.
Por su parte Yolanda Camacho, representante del Instituto Nacional de Migración en San Luis Potosí explicó que el albergue será sólo de paso, unos dos o tres días que estarán en ese lugar pues enfrentan el proceso de repatriación y mientras reciben asistencia médica, alimenticia y de descanso.
Los habitantes de La Pila no entendieron de razones, divagaron tanto que exigieron que el penal de La Pila cambie de nombre pues eso les afecta a la mala fama que ahora tienen, dijeron.
Otro de los manifestantes reconoció la política discriminatoria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, del que dijo, no quiere a los hondureños, guatemaltecos ni mexicanos, para enseguida agregar, nosotros tampoco los queremos.
Pedro Martínez, comisariado de La Pila, recalcó que no permitirán el refugio para migrantes, se dijeron temerosos de que algo pase a sus hijos e hijas.
El pueblo de La Pila, como muchos de México, son expulsares de sus jóvenes que buscaron en Estados Unidos las oportunidades que su tierra les negó, sin embargo, asombrosamente, los que se quedaron se convirtieron en una comunidad negada a la ayuda humanitaria a hermanos centroamericanos a quienes etiquetan de delincuentes.
Los habitantes de La Pila se dijeron respetuosos de los derechos humanos, se dijeron que no son racistas, que no son discriminadores y que respetan a los migrantes “pero aquí no los queremos”, sentenciaron.