Bajo un despliegue de seguridad sin precedentes y un formato notablemente austero, el presidente Vladímir Putin encabezó este sábado la conmemoración del 81.º aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi. En un discurso marcado por la retórica bélica, el mandatario ruso vinculó la gesta de 1945 con la actual invasión a Ucrania —que ya entra en su quinto año—, calificando la campaña como una lucha «justa» contra una fuerza agresora respaldada por Occidente.
Por primera vez en casi dos décadas, el tradicional desfile militar en la Plaza Roja careció de la exhibición de equipo pesado, como tanques y sistemas de misiles balísticos. Fuentes del Kremlin justificaron la ausencia señalando la «situación operativa actual», sugiriendo que el armamento es más necesario en el frente que en el empedrado moscovita.
El evento se redujo principalmente a unidades de infantería marchando bajo la atenta mirada de francotiradores y sistemas de defensa antiaérea reforzados ante el temor de ataques con drones. Además, por primera vez se reportó la participación de contingentes militares de Corea del Norte, subrayando la creciente alianza estratégica entre Moscú y Pionyang.
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