
Alejandro Cambeses Ballina vivió una tarde de perros en el Congreso del Estado. Responsable de la Secretaría Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos, compareció como parte de la glosa del 4o. Informe del gobernador Juan Manuel Carreras, pero se topó con un incisivo Edgardo Hernández Contreras, que lo cuestionó y le recordó su paso por la delegación de SAGARPA donde no sólo no apoyó al campo, sino que benefició a empresas a conventillo y financió, en Villa de Guadalupe en la comunidad de Santa Rosa, doce invernaderos que no existe, nadie sabe, nadie supo dónde quedaron.
Chambees Ballina es uno de los funcionarios más fifí, un mirrey en el gabinete del gobernador Carreras, poco se puede decir de los productores del campo, víctimas de abigeato, robos, extorsiones, asaltos y por si fuera poco, abandonados por el gobierno.
Edgardo Hernández le soltó a Cambeses Baillina: “¿cree que hay corrupción en su secretaría?”, a lo que el funcionario respondió “si usted me puede permitir la información”, con voz tímida.
El legislador le preguntó si recordaba una razón social denominada Casa del Norte, a quien le pagó cuantiosas facturas para construir dos invernaderos en la comunidad de Santa Rosa en Villa de Guadalupe, el funcionario fingió amnesia, intentó enseguida reponerse y encarar al diputado, pero este lo atajó recordándole que se trataba de una comparecencia y que los que hacen las preguntas en el ejercicio de análisis del informe son los diputados.
Chambees Ballina traía para lucir estadísticas que no ofrecen respaldo en la realidad, como el hecho de que San Luis Potosí, presuntamente, es 5o. lugar nacional en producción de carne de caprino y que ocupa el segundo sitio en la producción nacional de jitomate y ya ni se diga el victorioso primer lugar en volumen y valor de la producción de piloncillo, aunque quienes se dedican a ello viven en extrema pobreza.
Según Cambeses, San Luis Potosí es tercer productor nacional de naranja y caña de azúcar.
La pasarela de funcionarios en el 4o. año de Gobierno causa poco interés. En el caso de Cambeses, Rubén Guajardo, luciendo un look tipo Maluma, se alisaba las entradas; Charo Sánchez, medio pariente de Cambeses, hacía gala de sus veloces dedos sobre el celular; en tanto que patricia Silva fingía leer un documento sobre el escritorio; Marité, que hoy avergüenza a la intelectualidad potosina, apuntaba y apuntaba, pero nadie sabía qué para qué; en tanto que Pepe Toño Zapata del PAN, analizaba documentos.
Arriba presidían Alejandra Valdés, que empacó con singular entusiasmo las galletitas dispuestas para cargar la panza y las ansias de escuchar al funcionario. Vianney Montes, presidenta de la comisión, sólo atinó a dar pequeños sorbos a su café, luego se tocaba la nariz, se daba palmadas en la cara como para despertar, y así transcurrió la comparecencia.
Del otro lado estaban asistentes, asesores, buenos para nada, voceros y besamanos de los servidores públicos.