El Ejército de Dinamarca mantiene vigente un marco legal que lo obliga a responder de manera inmediata ante cualquier ataque armado contra su territorio, incluida la isla ártica de Groenlandia, en un contexto marcado por las reiteradas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre su interés en controlar esa región estratégica.
De acuerdo con información proporcionada por las Fuerzas Armadas danesas, un decreto real emitido en 1952 continúa en vigor y establece que las unidades militares del país deben actuar para defender el Reino de Dinamarca en caso de una agresión armada. Esta normativa autoriza el uso de la fuerza y la adopción de medidas defensivas sin necesidad de esperar instrucciones políticas o militares adicionales, cuando las circunstancias lo requieran.
El reglamento tiene como propósito garantizar la capacidad de respuesta inmediata del Ejército danés ante situaciones en las que el territorio nacional o sus fuerzas armadas sean objeto de un ataque, incluso en escenarios de alta urgencia o falta de comunicación con las autoridades civiles.
Este decreto es aplicable a todo el Reino de Dinamarca, incluyendo Groenlandia, territorio que dejó de ser considerado colonia con la Constitución de 1953 y que, desde 2009, cuenta con un estatus de autonomía respecto a Copenhague, aunque permanece bajo soberanía danesa.
Las constantes referencias de Trump sobre la posibilidad de controlar Groenlandia, sumadas al aumento de la presencia de Rusia y China en el Ártico, han llevado a Dinamarca a reforzar su postura defensiva en la región. Como parte de estas acciones, el gobierno danés anunció la realización de ejercicios de vigilancia y un incremento de la presencia militar en la isla, en coordinación con países aliados como Suecia, Noruega, Alemania y Francia.
Estas medidas buscan fortalecer la seguridad y la capacidad de respuesta ante posibles tensiones geopolíticas en una zona considerada clave por su ubicación estratégica y recursos naturales.