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Elucubraciones: 4T, la traición a la esperanza

Por El Gato Filósofo

La escena fue brutal. No por los gritos. No por el reclamo. Mucho menos por el tono de la discusión. Fue brutal porque mostró, en toda su crudeza, algo que hace apenas unos años parecía imposible; el desencanto abierto, frontal y sin maquillaje de las bases sociales que durante años sostuvieron el proyecto de la llamada Cuarta Transformación.

Ocurrió el pasado 6 de mayo, en el salón Paraíso del Barrio del Carmen, en Tamazunchale. Ahí, entre reclamos, decepción y enojo acumulado, indígenas huastecos prácticamente acorralaron al delegado del Bienestar en San Luis Potosí, Guillermo Morales López y a la delegada regional, Arely García. Lo que debía ser una reunión institucional, terminó convirtiéndose en una especie de juicio popular contra los representantes del gobierno federal en la Huasteca. Y no era para menos.

La molestia no nació de un capricho ni de una intriga política. Nació del hartazgo. Del cansancio de escuchar discursos sobre justicia social mientras los recursos no llegan, las obras no aparecen y las promesas se quedan atoradas en el pantano burocrático de la transformación.

Los reclamos se centraron en el retraso de casi tres millones de pesos correspondientes al Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas (FAISPIAM), dinero que debía destinarse a obras y acciones comunitarias y del que, hasta ahora, nadie sabe explicar con claridad qué ocurrió, sin embargo, el dato más demoledor no fue el económico. Fue el político: Claudia Sheinbaum mintió.

La frase retumbó fuerte porque no vino de la oposición. No salió de un dirigente del PAN ni de una mesa de análisis en televisión. Salió del mismo pueblo que caminó, promovió y defendió el movimiento obradorista en una de las regiones más emblemáticas para Morena.

La Huasteca Potosina no es cualquier territorio. Ahí, el morenismo encontró, durante años, una de sus reservas morales, electorales y emocionales más importantes. Ahí se construyó buena parte del discurso de reivindicación indígena y combate a la pobreza. Ahí se prometió que nunca más habría intermediarios, coyotes ni funcionarios aprovechándose de la necesidad de la gente y, sin embargo, eso es exactamente lo que hoy denuncian las comunidades.

A estas alturas, el problema ya no es sólo el retraso de recursos. El problema es que la estructura del Bienestar, esa que se vendió como la columna vertebral de la nueva honestidad pública, empieza a parecerse demasiado a las viejas prácticas que tanto criticaban.

El fenómeno, desde luego, no es exclusivo de una región. En el Altiplano también hay señales de alarma. Hace apenas unas semanas, productores de frijol levantaron la voz por la ausencia de precios de garantía y por el abandono institucional. Les prometieron respaldo, mercado justo y acompañamiento, pero de eso no hubo nada. A la par, crecen las denuncias sobre un mercado negro de fertilizantes operado bajo la sombra de funcionarios y operadores políticos. Los campesinos saben que, a ratos, hay apoyo, pero misteriosamente no siempre llega completo, ni a tiempo, ni a quien debería.

Y luego están los viejitos. Los eternamente utilizados en el discurso oficial. Los mismos a quienes, según denuncias recurrentes, algunos Servidores de la Nación les retienen tarjetas, les desaparecen depósitos o los manipulan con el argumento de supuestos cambios administrativos. Hay adultos mayores que siguen esperando una tarjeta que alguien les recogió para actualizarla y jamás volvió.

El ejemplo más vergonzoso quizá sea el programa La Escuela es Nuestra. Una idea noble, necesaria y potencialmente transformadora que, en manos incorrectas, terminó convertida en terreno fértil para simulaciones y opacidad. Ahí está el caso que se destapó a principio de 2025 en Corte Primero, una comunidad de Mexquitic de Carmona. Padres de familia denunciaron que, tras malversarse recursos destinados a infraestructura escolar, los contratistas simplemente desaparecieron sin concluir la obra. Lo escandaloso vino después; lejos de respaldar a las familias afectadas, la delegación del Bienestar presuntamente operó para desactivar el conflicto, tender trampas burocráticas y evitar que prosperaran denuncias formales. Una maravilla de la transformación; ni escuela, ni justicia, ni responsables.

Y en medio de todo eso aparece Memo Morales. Siempre enterado. Siempre informado. Siempre políticamente correcto, ero extrañamente incapaz de resolver los problemas, porque, curiosamente, el problema del delegado no es sólo la omisión, sino la posible complicidad. Bajo su gestión, las denuncias se acumulan, el desorden crece y la percepción de corrupción se expande peligrosamente en regiones donde Morena antes caminaba prácticamente sin resistencia.

Algunas versiones aseguran que se han intentado hacer ajustes internos y que han removido perfiles cuestionados. El detalle es que, en muchos casos, terminan reemplazándolos por operadores todavía más grises, más improvisados y descaradamente políticos. Cambian nombres, pero no prácticas.

La gran pregunta es cuánto tiempo puede resistir un movimiento político alimentándose exclusivamente del recuerdo de Andrés Manuel López Obrador mientras sus operadores territoriales erosionan diariamente la confianza ciudadana y es que es claro que el pueblo puede soportar pobreza, puede soportar abandono, incluso puede tolerar errores. Lo que rara vez perdona es la traición a la esperanza.

Y eso es justamente lo que empieza a respirarse en San Luis Potosí.

Si no lo han visto, les dejo el video:

Cavilaciones:

Primera: El ciclo escolar 2025-2026 terminará el 5 de junio. El pretexto, La ola de calor extremo que afecta al país y el inicio del mundial de fútbol ¿Qué será de mí, que soy un eterno estudiante? ¡Miau!

Segunda: El delegado de CONAGUA en San Luis Potosí, Darío González Castillo, dice que desplegará un programa para limpiar la presa San José del lirio que la invade desde hace tiempo. De lengua me como un taco.

Tercera: El presidente municipal de Soledad, Juan Manuel Navarro, entregó ayer por la tarde, el pozo de Praderas del Maurel totalmente rehabilitado y funcionando. La gente tuvo el servicio del vital líquido anoche mismo. Este felino le concede una estrellita a don Juan Manuel ¡Grrr!

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