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Elucubraciones: De problemas en la Uni y vergüenza en el Splash

Por El Gato Filósofo

El Valle del Potosí vive días convulsos. Mientras que, en el Altiplano, los incendios avanzan con una voracidad que rebasa la capacidad de respuesta de las autoridades, dejando paisajes calcinados y preguntas sin respuesta, en la Huasteca, la inseguridad vuelve a encender todas las alarmas. La violencia no da tregua y el temor comienza a instalarse como parte del paisaje cotidiano.

Por si fuera poco, en algunos municipios muy puntuales, de los que ya he hablado antes, se perciben movimientos inquietantes; ajustes de cuentas, tensiones políticas, conflictos sociales que, si no se atienden con inteligencia y firmeza, pueden escalar a escenarios de mayor gravedad. No son rumores ni exageraciones, son señales claras de que algo no está bien y de que la inacción puede resultar más costosa que cualquier decisión incómoda.

En medio de esta vorágine destacan dos asuntos que, aunque distintos en naturaleza, retratan con nitidez el momento que atraviesa San Luis Potosí: la agresión denunciada por una exalumna de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP)contra un catedrático, y el penoso espectáculo protagonizado por la secretaria de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM), Sonia Mendoza Díaz, junto al siempre ausente director de los Parques Tangamanga, Joaquín García Martínez, El Charro, en su intento por justificar la modernización del Parque Acuático Splash.

Sobre el caso de la Facultad de Ciencias hay muchos puntos que no quedan claros. Se investiga una agresión que, de acuerdo con la denuncia, ocurrió fuera del entorno universitario y cuando la joven ya era egresada. Los motivos reales del altercado no han sido plenamente esclarecidos, pero hay algo que sí es indiscutible; nada justifica una agresión.

La Fiscalía ya tiene conocimiento formal del caso. La Universidad, por su parte, separó al docente de sus funciones mientras se desarrollan las investigaciones. Es decir, los cauces institucionales están en marcha ¿Qué más se puede hacer?

Conviene no perder de vista que la UASLP es una instancia administrativa, no un tribunal penal. Si el señalado resulta responsable, será la autoridad judicial quien deberá sancionarlo conforme a derecho. Pretender que la Universidad asuma funciones que no le corresponden no sólo distorsiona el debate, sino que también erosiona la seriedad del proceso.

Como era de esperarse, no han faltado quienes buscan sacar tajada del asunto, politizarlo y convertirlo en herramienta para golpear a la institución. Esa tentación es tan vieja como la política misma. Que no se quieran torcer las cosas. Hay muchos puntos delicados que no abordaré para no revictimizar a la joven, pero sí vale insistir en que la justicia no se construye con consignas, sino con pruebas y procedimientos sólidos. Veo estilos muy bien definidos en estas intentonas. Ya déjense de cosas.

En fin, si el caso universitario exige prudencia y rigor, el episodio del Splash exige algo más elemental: competencia. Sonia Mendoza intentó defender los trabajos de modernización en el Parque Tangamanga bajo el argumento de que no existe daño ambiental y que se protege cada arbolito como si se tratara de un santuario. El problema es que su discurso quedó desmentido por una realidad evidente: las intervenciones realizadas han generado afectaciones que no pueden maquillarse con conferencias ni recorridos guiados para mostrar sólo lo bonito.

Con todo respeto, la secretaria parece saber de cuestiones ambientales lo que yo sé de trigonometría avanzada. Y eso sería anecdótico si no se tratara de la funcionaria encargada de velar por el equilibrio ecológico del estado. La defensa torpe de un proyecto cuestionado no sólo exhibe falta de pericia técnica, sino una preocupante incapacidad para anticipar el costo social y ambiental de las decisiones.

A su lado, Joaquín García Martínez, director de los Parques Tangamanga, aparece como una figura casi ornamental. Ajeno a la realidad cotidiana del parque, distante incluso de su propio personal (que difícilmente lo identifica como autoridad presente), pero eso sí, cobra y se vende como si por él la primavera pintara de verde los árboles.

Mientras El Charro se dice preocupado por el medio ambiente, el zoológico enfrenta abandono, las áreas comunes y deportivas muestran deterioro, los baños están sucios y, para colmo, el parque ha sido escenario de una creciente ola de agresiones y asaltos derivada de la falta de acciones puntuales para reforzar la seguridad y el mantenimiento. Pero eso sí, para la foto y el discurso optimista, siempre hay tiempo.

Estos dos temas, diferentes entre sí, comparten un denominador común: la fragilidad institucional. En un caso, la tentación de politizar un proceso judicial que debe resolverse con apego a la ley; en el otro, la ligereza con la que se defienden decisiones públicas que impactan el entorno ambiental y la seguridad de miles de familias.

La agresión denunciada en la Facultad de Ciencias seguirá marcando la conversación universitaria y política en los próximos días. El debate sobre el Splash y el manejo ambiental del Tangamanga no se apagará con declaraciones triunfalistas. Ambos asuntos impactan directamente en la confianza ciudadana.

La agenda potosina de las próximas semanas no girará sólo en torno a obras o discursos, sino a algo más profundo: la capacidad o incapacidad de las autoridades para actuar con responsabilidad, inteligencia y respeto por la ley y el entorno.

Cavilaciones:

Primera: En el Poder Judicial del Estado, hay más frío que en el Polo Norte. Resulta que los aún nuevos magistrados no son muy amigables que digamos. Más bien, son poco interactivos. Parece que nadie quiere hacer contacto más allá de la chamba ¡Uy, uy, uy! No se vayan a desgastar sus togas ¡Miau!

Segunda: Cuentan que el gerente de la Arena Potosí, Cristopher Pérez Vargas, aspira a ser presidente municipal de su pueblo, San Vicente Tancuayalab. Dicen que su padrino es el mismísimo gobernador, Ricardo Gallardo Cardona. Pérez Vargas se dejó ver con el mandatario hace dos días cuando anunció un paquete de obras para ese municipio huasteco.

Tercera: Este felino se enteró que, en los tejados de los palacios, cupido anda desatado haciendo su amorosa labor de flechar corazones. Hay, de menos, tres parejas de temporada con tan opuestos perfiles que cualquiera se sorprendería. Dicen que hay tres cosas en la vida que no se pueden ocultar: el dinero, el amor y lo tontillos ¡Grrr!

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