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Elucubraciones: Matehuala, operación limpieza

Por El Gato Filósofo

Lo que ocurre en Matehuala no termina con la localización con vida de los trabajadores desaparecidos; en realidad, ahí comenzó otra etapa. Si en la entrega que les hice ayer (da clic aquí para que le eches un ojo) se advertía que el Altiplano potosino se había convertido en un territorio donde la ilegalidad se tolera y se repite, los hechos recientes parecen confirmar que el problema no sólo persiste, sino que alcanzó un punto que obligó a reaccionar.

Tras el hallazgo de las víctimas, la respuesta institucional escaló. A la zona llegaron refuerzos federales enviados por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, en lo que distintas versiones describen como una intervención directa para retomar el control. No es un operativo menor; se habla de una “limpieza” en la región y de órdenes específicas para proceder contra un hombre identificado como Pablo, señalado como el presunto líder que mantiene bajo presión a distintos sectores en Matehuala y sus alrededores.

La presencia federal no llegó sola. También es evidente la participación de corporaciones estatales y el involucramiento del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, quien ha tenido que entrar a un terreno que, por omisión o incapacidad de pasadas administraciones, se fue descomponiendo con el paso del tiempo. La coordinación entre niveles de gobierno intenta mandar un mensaje: el Altiplano no puede seguir siendo una zona de tolerancia para actividades ilícitas.

Desde luego, hay sus negritos en este arroz. Mientras el Estado interviene, la autoridad municipal queda en entredicho. El alcalde de Matehuala, Raúl Ortega, aparece en el centro de señalamientos que van más allá de la simple inacción. Versiones que circulan en la región apuntan a que no sólo conocía lo que ocurría, sino que dentro de la propia estructura del Ayuntamiento operara una red que abarca áreas clave como Comercio, Obras, Alcoholes, Tránsito, Policía Municipal e incluso la Sindicatura. Si esto se confirma, no se trata de negligencia, sino de un esquema de colusión que explicaría por qué ciertos grupos han podido operar con tanta soltura.

El caso de los trabajadores desaparecidos y posteriormente localizados deja de ser entonces un episodio aislado y se convierte en un síntoma de algo más profundo; la fragilidad institucional a nivel local. Es claro que, cuando la autoridad más cercana a la población falla, o peor aún, se vuelve parte del problema, cualquier estrategia de seguridad nace incompleta.

Lo que sigue es crucial. Un operativo, por contundente que sea, no resolverá de fondo la situación si no viene acompañado de acciones sostenidas. Se requiere desarticular redes, no sólo detener a un líder. Se necesita limpiar corporaciones, no sólo reforzarlas temporalmente. Y, sobre todo, hace falta reconstruir la confianza en las instituciones, algo que no se logra con despliegues espectaculares, sino con resultados verificables.

Matehuala está hoy en un punto de inflexión. O se aprovecha la coyuntura para hacer una intervención real, profunda y sin simulaciones, o se repetirá el ciclo de un caso mediático, una reacción inmediata y, después, el regreso silencioso de las mismas prácticas.

A estas alturas, la verdadera pregunta no es si hubo capacidad para localizar a siete personas, sino si existe la voluntad para evitar que haya un octavo, un noveno o un décimo caso.

Cavilaciones:

Primera: Los agoreros del desastre vaticinan que la gasolina alcanzará los 40 pesos por litro si no se resuelve pronto el conflicto entre Estados Unidos e Irán ¡Que Dios reparta suerte!

Segunda: Corre fuerte el rumor entre contratistas que el Sindicato Joven de México extorsiona con aval de un funcionario de primerísimo nivel. Ni grupo Valoran se salvó de dar la cuota correspondiente a la construcción de la carretera de cuota San Luis-Matehuala. El otro ganón con la obra es el diputado Tomas Zavala, que armó un sindicato avalado por la CROM al que le dan el 50 por ciento del acarreo de materiales. A Zavala lo dejaron de contratar en la CFE por cochino y mal hecho. Ya sabrán los Rangel si ponen en riesgo su prestigio por material chafa que les provea el legislador.

Tercera: Yolanda Eugenia González Hernández fue una de las priístas de abolengo que asistió al desayuno que organizó el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, con la diputada española Cayetana Álvarez de Toledo. Yolanda está más presente que nunca. Esperen noticias ¡Miau!

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