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Elucubraciones: Interapas, la deuda eterna

Por El Gato Filósofo

En Interapas, la crisis financiera ya no es novedad; es tradición. Años de cartera vencida han convertido al organismo en una especie de archivo del adeudo impune, donde cada administración llega, diagnostica lo mismo y se va dejando intacto el problema.

El actual presidente de la Junta de Gobierno del organismo, Enrique Galindo Ceballos, ha sido claro; los grandes morosos no son precisamente los usuarios domésticos, sino comerciantes y empresarios que, con total descaro, han aprendido a no pagar. Mientras tanto, la clase media y baja, esa que difícilmente puede darse el lujo de deber, sigue cumpliendo puntualmente. Parece ser un tema bien conocido en México: el que menos tiene, más cumple.

Desde luego, si la morosidad comercial es preocupante, lo de algunos fraccionamientos raya en lo surrealista. Colonias como Villa Magna y desarrollos cercanos llevan más de 15 años sin siquiera incorporarse formalmente al padrón de usuarios. Es decir, no sólo no pagan, sino que, oficialmente, ni siquiera existen para efectos del cobro. Un pequeño detalle administrativo de década y media que no se atribuye realmente a los usuarios, sino a los fraccionadores que olvidaron ese pequeño detalle cuando construyeron y municipalizaron.

La comparación es inevitable. Intente usted replicar esa hazaña con la Comisión Federal de Electricidad y verá cuánto dura la aventura; el servicio se corta y se acabó la discusión. En el caso del agua, en cambio, la tolerancia parece infinita, como si el recurso también lo fuera.

Por si faltara algo al panorama, están los desarrollos de la llamada zona platino, donde algunos edificios se levantaron con permisos para estacionamientos, pero terminaron convertidos en departamentos, es decir, si se paga un contrato de agua es mucho. Más usuarios, más consumo, menos control. Y así, la bola de nieve sigue creciendo, cortesía de la creatividad inmobiliaria y la laxitud, casi omisión, regulatoria.

A esto se suma el silencio de Aguas del Poniente que, desde su municipalización, no ha ofrecido informes claros sobre su desempeño. Transparencia selectiva, podría decirse, en un contexto donde cada dato importa. Pal caso, mejor se hubiera quedado en manos de mi amigo El Chato.

Lo cierto es que la crisis de Interapas no nació ayer ni parece que vaya a morir mañana. Han pasado alcaldes, juntas de gobierno, programas de “borrón y cuenta nueva” impulsados incluso por el Congreso del Estado, y hasta estrategias de cobranza infalibles, como la implementada en tiempos de Xavi Nava, quien creyó que contratando un despacho carísimo podría recuperar la cartera vencida. El resultado, sin embargo, sigue siendo el mismo; una deuda monumental y un sistema que no logra cobrarle a quienes claramente pueden pagar.

Quizá el problema de fondo no sea técnico ni financiero, sino estructural: un modelo que castiga al cumplido, tolera al moroso y normaliza la irregularidad. Mientras no se corrija esa lógica, cualquier intento de solución será, apenas, un parche más en una tubería que lleva años perdiendo agua y dinero.

Cavilaciones:

Primera: El Morenato alista una ley para el fomento de la inversión en infraestructura estratégica para el desarrollo con bienestar. Los señores diputados federales pretenden tomar hasta el 30 por ciento del dinero de las cuentas de las Afores para hacer obras. No presentan en concreto proyectos, pero van sobre el dinero que los trabajadores han ahorrado para su retiro. Al paso que van, no tardan en echar mano de las reservas internacionales con el aval de la mismísima Suprema Corte. Disfruten lo votado ¡Miau!

Segunda: Por decreto presidencial y ante el fracaso del sistema IMSS-Bienestar, ahora cualquier persona que lo requiera, podrá acudir al IMSS o al ISSSTE en busca de atención médica. El detalle está en que no hay medicinas, no existen proyectos de construcción de nuevas clínicas, más plazas para personal médico, enfermeras, administrativos y mucho menos de intendencia. Si hoy, un derechohabiente que paga sus cuotas debe esperar hasta un año para obtener cita con un especialista, imagínese usted lo que pasará de aquí en adelante. Si algo han destruido los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum es, justamente, el sistema de salud. El nuevo intento es la creación del Servicio Universal de Salud que colapsará clínicas y hospitales del IMSS e ISSSTE de por sí desbordadas. Y vendrán cosas peores, dice la Biblia.

Tercera: El obispo de Matehuala, Margarito Salazar Cárdenas, se despidió de los fieles católicos del Altiplano. El prelado se va a Tampico. En el Altiplano deja una importante obra espiritual y material ¡Buena suerte! Le gritaron los camelenses cuando lo vieron partir en una camioneta Tacoma rumbo a su nuevo encargo.

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